El Festival de Berlín continúa presentando films de interés y generando algunas controversias. Uno de los títulos que ha tenido una recepción dividida ha sido el norteamericano The Walker, exhibido fuera de competencia, y que reitera algunas de las preocupaciones existenciales de su director y guionista Paul Schrader, director entre otras de Gigo- ló americano, Traficantes y Mishima. La historia tiene que ver con un gay frívolo y chismoso (Woody Harrelson) que vive de acompañar a las esposas de políticos importantes en Washington. Por azar, el hombre se ve involucrado en un asesinato y su consecuente investigación, y decide hacer lo correcto. El asunto pretexta algunos apuntes críticos sobre corrupción y guerra de Irak.
Las controversias no han tenido que ver solamen- te con los films. La revista Variety ha recogido quejas acerca de que en el Mercado Europeo del Film de Berlín se han percibido niveles de escaso entusiasmo. Se dice que cambios en el calendario han afectado a la Berlinale. Algunos insatisfechos han tomado medidas extremas: la distribuidora francesa Wild Bunch se instaló frente al edificio del Martin-Gropius-Bau, a fin de juntar donativos para comprarle un celular a Dieter Kosslick, director del festival. De esa forma, argumentan, Kosslick no tendrá excusas para no devolver las llamadas.
Mientras tanto, Antonio Banderas promueve los paisajes y las ciudades andaluces como escenarios ideales para acoger rodajes de cine.