HORACIO ABADIE
La lucha táctica de las finales tiene como punto clave la sorpresa. En una Liga larga y en una serie al mejor de cinco, los equipos se conocen a la perfección y por ello las baterías de los entrenadores apuntan a encontrar la sorpresa que les permita sacar la diferencia. Obviamente, llevada a la práctica por los jugadores.
En el primer juego, la clave para el triunfo de Malvín estuvo en la actuación de Fernando Martínez. El equipo de la "playa" corrió la cancha y doblegó a su rival que además tenía a una de sus figuras como Osimani, que no encontraba el gol por ningún lado, y al impulso de Martínez y de una ofensiva dinámica importante, Malvín se quedó con el primer punto.
En la segunda final y atendiendo al primer juego, se controló más por parte de Biguá a Martínez, pero los internos del "Pato" defendieron muy poco y se encontraron con Taboada y Pablo imparables. Malvín volvió a correr y apeló a recursos también del banco de suplentes que le dieron su rédito para ponerse 2 a 0.
La tercera final fue para Biguá que descontó y se puso 1 a 2, en base a una gran defensa de Luis Silveira sobre Martínez (además reponiéndose de un cólico) que hizo desaparecer al base "playero", y a una actuación redonda de Rovira con 5 de 6 en triples y un planteo que no permitió correr a Malvín, que tuvo a Benson muy solo en los primeros tres cuartos, y en el último a Taboada en el goleo.
Para esta noche, ambos entrenadores deben de haber estudiado cuál puede ser la sorpresa. Seguramente López habrá trabajado para neutralizar la marca de Silveira sobre Martínez y encontrar la chance de correr nuevamente, y Tito alguna alternativa para repetir la tarea del sábado. Esta noche, los "coaches" tienen la palabra.
Estrellas
Juan José Rovira
Fue la figura excluyente de Biguá en el tercer juego y seguramente integre nuevamente el cinco titular.
Fernando Martínez
Había sido el hombre de los primeros dos juegos, pero el sábado no pudo repetir ante la marca de Luis Silveira.