BAGDAD Y WASHINGTON | AGENCIAS
Incluso para el convulso Irak, 250 muertos en un día y en un solo enfrentamiento parece demasiado. Pero este es sólo el balance primario, basado en "cálculos", de enfrentamientos entre milicianos chiitas y tropas del gobierno de Bagdad.
Las feroces confrontaciones ocurren entre un movimiento rebelde chiita relativamente nuevo, considerado por Bagdad como una "desviación chiita", y fuerzas conjuntas del ejército iraquí apoyado por el estadounidense. Los combates -que no habían terminado al cierre de esta edición- ocurrían en las cercanías de Nayaf, 150 kilómetros al sur de la capital, en momentos que las ciudades de la región estaban abarrotadas de gente por las festividades de "Achura".
Los primeros balances oficiales hablan de tres muertos en el ejército iraquí y 54 en la milicia. Sin embargo, estimaciones extraoficiales situaban las bajas rebeldes en un piso de 250, cifra que puede multiplicarse en las próximas horas.
Un oficial del ejército iraquí dijo que en la zona se encontraban unos quinientos combatientes y que, debido a los bombardeos realizados por el ejército de Estados Unidos, "se aniquilaron prácticamente todos".
Según el portavoz gubernamental Ali Dabag, este movimiento rebelde chiita se llama "Los soldados del Cielo", lo diríge un clérigo llamado Ahmed Hasani, y tenía intenciones de atacar instituciones de esa misma confesión. El motivo no está aún precisado.
En estos días, ciudades como Nayaf o Kerbala están llenas de chiitas que conmemoran la "Achura", en recuerdo del martirio del Iman Husein, el nieto de Mahoma, un hecho que, precisamente, dio lugar al cisma chiita y a la separación de los sunitas.
La Achura estuvo prácticamente prohibida durante el régimen de Saddam Hussein (un sunita), pero en estos días está atrayendo unos dos millones de fieles llegados de todo el país, y también de Irán, Afganistán, Pakistán y Arabia Saudita.
El gobierno iraquí tenía previstos atentados de grupos sunitas contra los peregrinos, pero no estaba dentro de los cálculos la aparición de esta "desviación" chiita.
más muerte. Fuera de estos enfrentamientos en Nayaf, la violencia en Irak causó unas 60 muertes en el resto del país.
En el hecho que causó más indignación, obuses de mortero cayeron ayer en una escuela de niñas en un barrio de mayoría sunita en Bagdad, matando a cinco de las pupilas e hiriendo a otras veinte.
Ningún grupo se hizo responsable del ataque, pero la organización sunita Conferencia General del Pueblo de Irak culpó a las milicias chiitas vinculadas con las fuerzas de seguridad del gobierno. El grupo dijo en un comunicado que los obuses tenían marcas de fábrica de Irán, país al que EE.UU. acusa de apoyar las milicias chiitas.
ee.uu. La guerra en Irak, y la política para ese país del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, suma diariamente más contrarios en Estados Unidos. Para hoy está previsto una jornada de presión política frente al Capitolio por parte de pacifistas de 47 estados.
Los activistas exigen el fin de la guerra en Irak y el retorno de los 130 mil soldados estadounidenses. En contrario, Bush insiste en enviar más tropas al país árabe.
Esta semana, el Congreso, controlado por la oposición demócrata, tiene previsto llevar a debate y votación una resolución que rechaza el envío de más tropas a Irak. Esta resolución no tiene carácter vinculante sino, apenas, simbólico.
El jefe del Comité de Relaciones Públicas del Senado, el demócrata Joseph Biden, dijo ayer que "ni el 20% del Senado" apoya la estrategia de Bush.
La cifra
12 - Soldados estadounidenses muertos desde el jueves hasta ayer; ya se superan con holgura las tres mil bajas desde el inicio de la invasión en marzo de 2003
El químico
En el plano judicial, el proceso contra seis responsables del antiguo régimen de Saddam Hussein, acusados de genocidio contra los kurdos durante las campañas Anfal a finales de los 80, se reanudó ayer en Bagdad. Hassan al Majid, primo de Saddam, alias "Alí el Químico", dijo haber sido quien dio las ordenes para destruir las localidades kurdas y deportar a sus habitantes. "No pido perdón, no cometí ningún error", dijo desafiante. Durante estas campañas, entre 1987 y 1988, unas 180.000 personas murieron en ejecuciones masivas o bombardeos químicos.