JORGE SILVEIRA
Si hay una nota característica de nuestro fútbol en estos tiempos es la inestabilidad. Es muy difícil planificar. Mucho más pronosticar. Los problemas económicos de nuestros clubes, la falta de ideas para generar ingresos y la actitud de los empresarios, hacen que nada esté seguro, ni siquiera lo hablado y pactado.
Danubio ha sido mencionado en esta columna como ejemplo de conducción en muchos aspectos. Creía que iniciaba la participación en la Copa Libertadores con todo el equipo titular que ganara el Torneo Apertura. Sin embargo, Salgueiro no jugará ante Vélez y se va a México. Cavani soportó en estos últimos días presiones de todo tipo con relación a su futuro. Que Fonseca compraba su pase, que lo hacía el Palermo, que ahora ya no lo representa Fonseca sino un empresario italiano, que hasta cupo la posibilidad de ir a un grande del mundo. En Buenos Aires Macri desea reunirse con Del Campo por el pase de Gargano y también por Cavani. Ahora dicen que hasta Ricard podría irse. Todo a dos días de comenzar su participación en el torneo continental.
Peñarol creía buscar solo un zaguero. La ida de Delorte llevó a buscar un delantero en primera instancia.
La más difícil es la de Carreño. Perdió a Scotti, que era prioridad. Hubo mal manejo de la dirigencia. También a Mozzo. Ahora se fue Vanzini y se iría Vázquez. No salió lo de Borzani. Ahora quiere a Suárez, muy buen volante de Central y Carreño tiene la esperanza de retener a Castro y a "Malaka".
La preparación se tornó dura y se pagará caro.