ELENA RISSO
Las relaciones entre Argentina y Uruguay están en su peor momento por el conflicto por las plantas de celulosa. Sin embargo, ambos gobiernos, definidos de "izquierda", han promovido en ambas márgenes del Plata medidas similares.
Las afinidades ideológicas, que hacían presumir una excelente relación personal de los dos presidentes, en estos asuntos parece haber funcionado.
"Uno comienza a conversar con Tabaré y sabe que en pocos minutos es un amigo, es una persona que tiene ideales y objetivos absolutamente comunes a nosotros", dijo en mayo de 2004 el jefe de gabinete argentino, Alberto Fernández, luego de reunirse con Vázquez cuando éste era todavía candidato a la Presidencia.
Vázquez, por su parte, no se quedaba atrás. Hasta el cansancio anunciaba su voluntad de fortalecer el Mercosur, idea que seducía a Kirchner, por la posibilidad de darle un nuevo impulso a los gobiernos de izquierda en la región.
Ahora, más de dos años y medio después, esa "sintonía ideológica" no es más que una anécdota, ante lo que parecen diferencias irreconciliables por la instalación de las plantas de celulosa. Sin embargo, en lo que tiene que ver con la gestión gubernamental, sobran ejemplos de acciones adoptadas de manera simultánea y con los mismos fines en ambos países.
Un repaso por los titulares de los medios de comunicación de Argentina y Uruguay demuestran que los temas centrales de los dos gobiernos son casi los mismos. Nuevas leyes de defensa y de educación, disposiciones que prohiben fumar en lugares cerrados, decisiones adoptadas en materia económica, o propuestas que apuntan a lo social, son una constante. Y en ambos casos, esas medidas generan resquemores en los mismos sectores de la población.
A eso se suma, que Uruguay y Argentina viven un período de crecimiento económico, que llevó a una caída del desempleo (cercano al 10% en ambos casos), a un aumento del Producto Bruto Interno (6,8% en Uruguay y 8% en Argentina) y cifras récord de exportaciones (U$S 4.000 millones y U$S 42.334 millones, respectivamente).
En los dos países hay quienes advierten que no se están tomando las previsiones adecuadas. Pero mientras tanto los gobiernos siguen celebrando los logros. Por eso, los dos países festejaron con bombos y platillos la cancelación de deudas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Primero fue Argentina, cuando en enero de 2006 canceló anticipadamente una deuda de U$S 9.500 millones. Diez meses después, le tocó el turno a Uruguay, cuando anunció el desembolso de U$S 1.080 millones con el organismo. Ambas administraciones coincidieron en que la medida les otorgará mayor "independencia".
MILITARES. La investigación por violaciones de derechos humanos en la dictadura fue una de las banderas que los hoy presidentes mostraron con más fuerza durante sus campañas electorales. Una vez en el gobierno, resolvieron actuar.
Mediante nuevas interpretaciones legales, adoptaron acciones que permitieron a la Justicia procesar a responsables de esos hechos. Incluso, los ex mandatarios democráticamente electos que ocuparon los cargos antes de las elecciones en los dos países fueron procesados por hechos vinculados a ese período: el uruguayo Juan María Bordaberry y la argentina María Estela Martínez de Perón.
Sin embargo, no es la única coincidencia en lo vinculado al tema militar, sino que las dos administraciones resolvieron llevar adelante cambios en Defensa Nacional, con nuevas leyes en la materia. Primero lo hizo Argentina, que promulgó una nueva norma en ese sentido. En Uruguay el proyecto aún está siendo redactado. Pero los objetivos que mueven a los dos gobiernos son los mismos: "profesionalizar" a las Fuerzas Armadas para "adaptarlas" a la nueva realidad mundial. A eso se suma, además, la necesidad de "acercar" a los militares a la sociedad, luego de los hechos de la dictadura.
Los dos gobiernos, además, resolvieron aumentar la presencia de efectivos de sus respectivos países en los contingentes de Naciones Unidas. Esa medida provocó reparos en las internas oficialistas ya que históricamente la izquierda se ha opuesto a ese tipo de acciones.
EDUCACIÓN. Una vez más fue Argentina quien dio el primer paso, cuando el año pasado promulgó su nueva ley de educación, una iniciativa que el gobierno uruguayo se comprometió a enviar este año al Parlamento.
De todas maneras, los contenidos de la propuesta de la administración Kirchner incluyen algunas disposiciones que no son nuevas para Uruguay. Por ejemplo, la obligatoriedad de la enseñanza secundaria.
"Se trata de garantizar la inclusión paulatina de todos los chicos", indicaron las autoridades argentinas. Al igual que en Uruguay, se promueven cambios en la formación docente y medidas para fortalecer un mayor acceso en todo el país, dijo el ministro argentino de Educación, Daniel Filmus.
TABACO. El 1° de marzo del año pasado, el gobierno uruguayo puso en vigencia un decreto que probablemente el presidente Vázquez considere como uno de sus mayores logros: la prohibición de fumar en lugares públicos y privados, excepto en domicilios.
La medida generó rechazos en propietarios de bares, restaurantes y locales bailables y entre la oposición. Pero el mandatario, oncólogo de profesión, se mantuvo firme.
En Argentina se adoptó una medida similar pero sólo para Buenos Aires.
Al igual que en Uruguay, en un inicio el tema se limitó a las oficinas públicas y luego se extendió también al ámbito privado. Los empresarios protestaron, sin éxito, contra la disposición antitabaco, que en los dos casos prevé multas para quien incumpla.
Ejemplos que se repiten
SEGURIDAD. Politización
Ante las críticas que reciben por la seguridad pública, los dos gobiernos aseguran que se trata de una "politización" por parte de la oposición y reivindican los avances en materia de seguridad.
ARMAS. Problema
En Uruguay la diputada oficialista Daisy Tourné lanzó la campaña "Tenés un arma, tenés un problema" para promover el desarme civil. Kirchner también anunció acciones en ese sentido.
TRABAJO. Conflictividad
La conflictividad laboral en los dos países sigue "alta", según informes de distintos organismos. En Uruguay creció 125% con respecto al año anterior y en Argentina bajó pero sigue elevada.
SINDICATOS. Sintonía
La relación de dirigentes del Pit-Cnt con sectores del Frente Amplio llevó a que la oposición compare esta situación con el vínculo que existe entre Kirchner y los sindicatos argentinos.
UNIVERSIDAD. Estudiantes
La elección de los rectores de la Universidad de la República y de la de Buenos Aires fue compleja en los dos casos y en ambos terminaron los estudiantes jugando un papel decisivo.
VENEZUELA. Cercanía
Los gobiernos de Uruguay y Argentina han logrado importantes apoyos de Venezuela, a instancias del presidente Hugo Chávez que promueve inversiones y colaboraciones en los dos países.
Iniciativas de tipo "social" provocaron la inquietud de la Iglesia en ambas orillas
A medida que se fue agravando el conflicto entre Uruguay y Argentina por la instalación de las plantas de celulosa, representantes de la Iglesia Católica de ambos países promovieron instancias de diálogo.
Pero ese no es el único punto en el que los representantes de la Iglesia Católica de ambos países coinciden. Porque una serie de iniciativas de tipo "social" propuestas por los gobiernos o legisladores oficialistas que apuntan a "adaptar" las leyes a los "cambios sociales", generan fuerte rechazo entre las jerarquías religiosas.
Entienden que la despenalización del aborto, la eutanasia, la educación sexual, las uniones concubinarias, la promoción del uso del preservativo o la ligadura de trompas atentan contra la familia.
Por ejemplo, el arzobispo de Montevideo, Nicolás Cotugno, advirtió que Uruguay vive un "firme proceso de destrucción y tergiversación de los principios y valores básicos de la familia". Cuestionó el proyecto de despenalización del aborto, la ley de testamento vital que habilita a interrumpir el tratamiento médico en casos irreversibles, el uso del preservativo, la iniciativa que fija plazo legal a la fidelidad, la enseñanza de educación sexual y la legalización de las uniones concubinarias.
La Iglesia argentina, por su parte, también criticó iniciativas que van en el mismo sentido. Al igual que en Uruguay, se promueve la educación sexual y también se discute la legalización del aborto y la despenalización de la eutanasia. Además, se permite la unión de parejas homosexuales en Buenos Aires, y se aprobó una ley que obliga a centros de salud a realizar vasectomías y ligaduras de trompas de Falopio en forma gratuita. En Uruguay también se buscan cambios en ese punto. La senadora oficialista Mónica Xavier reclamó al Ministerio de Salud Pública que regularice esa práctica.
Tránsito: el mismo problema
El alto número de muertes en accidentes de tránsito llevó a los dos gobiernos a promover medidas para combatir este problema. En ambos casos se hace más rígido el control del consumo de alcohol, se unifican las disposiciones vehiculares que rigen en distintas zonas de los países y se aumentan las sanciones a los conductores imprudentes. En Uruguay se gastan entre U$S 100 millones y U$S 200 millones al año en atención a víctimas y es la principal causa de muerte en menores de 28 años. Según informó el diario argentino La Nación, en ese país se producen de 7.000 a 10.000 muertes al año como consecuencia de accidentes de tránsito.