"Tiraba dos golpes y quería arrancarle la cabeza al rival"

| El reconocido técnico salteño asumió la conducción de la preparación de Caril Herrera para su pelea del próximo sábado ante el argentino Mario Oscar Narváez y en medio del trabajo diario que el invicto cerrense viene llevando a cabo en Salto, su nuevo entrenador dijo que "nosotros lo que hicimos fue ponerle algunas cositas, no le sacamos nada", revelando que lo había notado "muy atado" y "desesperado por los nocáuts"

SALTO | JORGE SAVIA

- ¿Cómo va este proceso con un nuevo pupilo, de primer nivel, como Herrera?

-Bien, hicimos una primera etapa de adaptación, porque yo lo conocía viéndolo en el ring pero él no conocía mis pretensiones, y… bueno, le costó un poquito: técnico nuevo, preparador físico nuevo, sparrings nuevos; pero de a poquito se fue soltando. Nosotros estamos muy contentos con él; ha venido y es muy respetuoso, muy compañero con los compañeros, es accesible para el trabajo. Es un profesional de novela y, gracias a Dios, nos entendimos bárbaro.

-¿Está tratando que haya un nuevo Herrera, le está cambiando algo?

-Lo que más hicimos hincapié con él fue en el desplazamiento sobre el ring, donde yo lo veía muy atado, y con poquitas combinaciones: tiraba dos golpes y quería arrancarle la cabeza a los rivales. Ahora le pusimos un poquito de ritmo y, como yo le digo a él, yo voy a quedar muy contento si el sábado en el Hotel Conrad hace nada más que la cuarta parte de lo que tratamos de inculcarle. Con un muchacho de su experiencia, que está acostumbrado a ganar sus peleas más que nada a potencia, no es fácil. Hay que ir despacio.

-¿Qué es lo que más trató de inculcarle de entrada?

-Una de las cosas que yo le encontré es que él es muy desesperado por lo nocáuts y yo le estoy diciendo que tiene que acostumbrarse a hacer los 8 rounds, los 10 rounds, y si el nocáut viene, viene; él me dice que otros técnicos que ha tenido siempre, querían que ganara por nocaut, y nosotros acá le sacamos esa presión del nocaut, porque yo soy de los técnicos que apelo a los rounds, mis boxeadores -salvo Faccio, porque pega durísimo-difícilmente ganan por nocáut en los primeros rounds. Yo trato de que round a round el boxeador se vaya superando, y así va ganando. A veces pasa que uno se propone el nocáut, se come una mano, se termina la pelea, y después termina lamentándose: "¡Qué bol…!¡Ganando por puntos, perdí por nocáut!

-¿Y el famoso problema del peso?

-Todo el mundo me pregunta y es lógico, es un problema de peso, pero no es un problema de peso por gordura, el de él es un problema de peso por músculos. Herrera es todo músculo. El preparador físico me dijo: "Lo que pasa es que, ¿de dónde le vas a sacar, si es una caja de músculos? Para mí, está muy exigido para los 52 kilos, pero hay unos compromisos y hay que cumplirlos, aunque yo no sé hasta cuándo aguantará la potencia de Herrera en 52 kilos; fíjese que (Cristian) Faccio tiene una contextura física mucho menor que Herrera y no pudo seguir dando (el peso) supermosca, ya está dando gallo.

-Es que, para sus propios intereses, conviene que Herrera pelee en supermosca; pero es gallo.

-Para mí, Caril es un gallo. O, quizá, hasta un supergallo. A veces es un tema para sicólogo. Porque a veces el peso desmoraliza al boxeador. Está pensando constantemente en lo que come, pero en vez de preocuparse por alimentarse y prepararse, se pasa pensando en que "esto no puedo comer porque me cuesta, esto otro no puedo comer porque me paso". Y eso es un desgaste mental constante.

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