En muchos alimentos envasados las etiquetas indican ciertas propiedades como "enriquecidos con omega 3", "Rico en calcio", "Rico en fibra" "con fitosteroles", etc. Se trata de alimentos funcionales.
¿Qué significa esto? ¿Qué ventajas aportan? ¿Son mejores que los otros y por eso más caros? Estos productos surgen de las nuevas líneas de investigación en el ámbito de la nutrición y la salud, y se basan en estudios sobre la ingesta insuficiente de algunos nutrientes, así como en la relación directa entre una nutrición óptima y el mantenimiento de un buen estado de salud. No obstante, los alimentos funcionales no curan, ni previenen por sí solos y no son indispensables en la dieta. Son muy recomendables para deportistas, personas que tienen alergia a ciertos componentes de los alimentos o que padecen enfermedades como diabetes, insuficiencia renal, alteraciones digestivas, etc. Una persona sana que sigue una dieta equilibrada, ingiere sin recurrir a alimentos funcionales o enriquecidos, todos los nutrientes que necesita.
No existe una definición universalmente aceptada para los alimentos funcionales, puesto que se trata más bien de un concepto que de un grupo de alimentos. El término "Function food" surge por primera vez hace 14 años en Japón, donde actualmente ese tipo de productos goza de gran popularidad. Este país fue pionero en establecer un sistema de aprobación para estos alimentos, basado en resultados de investigaciones sobre los efectos beneficiosos atribuidos a un producto concreto.
Los componentes que hacen que un alimento sea funcional siempre han estado presentes en la naturaleza, pero es en las últimas décadas cuando los investigadores han comenzado a identificarlos de forma aislada y a determinar los beneficios concretos que éstos proporcionan a nuestro organismo.
Entre sus propiedades figura la de favorecer un adecuado crecimiento y desarrollo, lo que lo hace interesante para las mujeres durante la gestación. Hay alimentos enriquecidos en hierro y folatos (cereales), yodo (sal yodada), calcio (lácteos y bebidas), vitamina D (lácteos y grasas), nutrientes específicos en la infancia ( fórmulas infantiles).
Uno de los alimentos que contiene estas propiedades es la leche enriquecida en calcio, con vitaminas A y D. El lanzamiento de estos productos tiende a restituir las vitaminas liposolubles que la leche pierde al eliminar la grasa. Esa es una gran ventaja que acerca la tecnología de proporcionar productos saludables y al mismo tiempo nutritivos.
Más producción que investigación.
La necesidad de investigar más estos alimentos, se debe a que la producción es más rápida que la investigación. Aún no ha sido establecido si la cantidad de nutrientes que aportan estos productos se absorbe adecuadamente, ni qué cantidad debe tomarse para lograr resultados.
Ayudan a mantener la salud.
Aunque los alimentos funcionales son susceptibles de mejorar la salud, hay que valorarlos en su justa medida, sabiendo que si bien no son la panacea, aportan complementos saludables a una dieta equilibrada, que no siempre tiene a mano todas las vitaminas que requiere.
Más estudios para un consumo seguro.
Es preciso mayor cantidad de estudios para comprobar científicamente las propiedades de los alimentos funcionales, y los efectos sobre el organismo. Durante cuánto tiempo deben consumirse para que actúen de manera adecuada, y si encierran riesgos por ingesta excesiva.