Ponga precio a su estrella favorita

MATÍAS CASTRO

Paris Hilton cobraría un millón de dólares por acompañar al empresario austríaco de 73 años Richard Lugner a un baile el 15 de febrero. Christina Aguilera cobró otro millón de dólares por cantarle al millonario Joe Hardy en su cumpleaños hace pocas semanas. Jennifer López vio devaluado su trasero, cuando ahora la publicación especializada (¿especializada en traseros famosos?) Oxygen lo valoró en seis millones de dólares, mientras que el año pasado lo había hecho por 200 millones.

Y si se siguen acumulando, las cifras vinculadas real o imaginariamente a las mujeres del mundo del espectáculo estadounidense son astronómicas y parecen de ciencia ficción.

La presentadora de televisión estadounidense Oprah Winfrey es la famosa más rica del mundo. Su fortuna está calculada en 1500 millones de dólares. Con una carrera mucho más breve pero más difundida en todo el mundo, le sigue la inglesa J. K. Rowling, la autora de los libros de Harry Potter, que ha acumulado casi mil millones de dólares en base a sus creaciones literarias. Madonna, aunque parezca mentira, con su carrera de más de 20 años, está muy por debajo, y tiene unos 325 millones en el banco. Las dos que siguen son Celine Dion, con 250, y luego Julia Roberts con 140.

Las cifras se acumulan y la repetición les quita toda posible dimensión real. Visto desde la perspectiva de la realidad local pensar eso sería inimaginable. Cristina Morán, Laura Canoura, Victoria Rodríguez, Eunice Castro, todas parecen remotamente lejanas de esas situaciones. Ni siquiera Mónica Farro o Claudia Fernández, que están en su mejor momento mediático, llegarían a imaginar la posibilidad de que la palabra "fortuna" aparezca en la misma frase que su nombre. Desde acá, la tierra de la fantasía queda muy lejos.

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