Biguá derrotó a Olimpia y es finalista de la Liga Uruguaya. Ganó el día que no podía fallar y consiguió uno de sus objetivos. El pato se armó para ser campeón, y arribó a la final en la noche en donde no tenía otra opción, porque aparecieron jugadores con jerarquía. Apareció Luis Silveira. El "bicho" un ganador por naturaleza, jugó como no lo había hecho a lo largo de todo el torneo y fue el artífice de una victoria que catapulta al equipo de Villa Biarritz a la serie que define el campeonato.
Comenzó muy enchufado y haciendo valer su condición de favorito. Muy prendido en la defensa y con Owens exhuberante en el primer cuarto, con goleo repartido y concentrado en defensa sacó una diferencia grande
En el inicio del segundo período, Biguá siguió creciendo y estirando la ventaja. Pero a falta de poco mas de 4 minutos comete errores que generan una reacción en Olimpia.
El tercer período fue el cambio del partido. Owens comete dos faltas muy temprano y luego Mc Millan realiza la cuarta. Biguá no pudo disimular esas ausencias y Olimpia se motiva, crece y entre Tornaría, Newsome y Martínez comienzan a achicar diferencias.
El último cuarto fue emotivo, con mucha entrega por parte de ambos equipos y con Olimpia buscando quebrar a Biguá, cosa que no pudo hacer. Bien Rovira, Osimani, pero Luis Silveira en descollante noche fue la figura excluyente del juego y de su equipo.
Biguá, es justo finalista, le costó más de lo esperado, pero el Pato, cuando no tenía que fallar, no falló y el sábado comienza a verse las caras con Malvín, en una serie final al mejor de cinco partidos.
CANASTAZOS
La hinchada no aflojó nunca
Uno de los claros vencedores ayer en el Cilindro fue la parcialidad de Olimpia, que se acercó en gran número para alentar a su equipo. Pero lo más destacable, fue que cuando quedaban pocos segundos y el partido estaba liquidado, fue cuando más se hizo sentir.
Tito lo festejó hasta morir
Faltando treinta segundos para finalizar el encuentro y solamente cuando sintió que el partido estaba ganado, el técnico de Biguá, Alvaro Tito se subió a una silla del banco de suplentes y con los brazos en alto festejó el pasaje a la final junto a su hinchada.