Covent Garden celebra sus 60 años

Londres - La Royal Opera House de Covent Garden celebra su sesenta cumpleaños con una exposición, inaugurada hoy, que documenta una historia rica en personalidades, algunas convertidas ya en leyendas, del fascinante mundo de la ópera.

Los objetos expuestos, extraídos de su importante archivo, presentan al público actual a cantantes, músicos, directores, compositores, diseñadores y artistas varios, que han contribuido a hacer de este coliseo uno de los más prestigiosos del mundo.

Así pueden verse, entre otros objetos, el suntuoso vestido rojo que llevaba Joan Sutherland en la producción de 1980 de "Lucrezia Borgia", diseñado por Michael Stennett, o el que concibió Cecil Beaton para Birgit Nilsson en la producción de "Turandot" de 1963.

Los visitantes pueden admirar también la vestimenta del coro de la Royal Opera House en la producción de "La Traviata" de Luchino Visconti, además de los decorados originales de 1963.

Hay asimismo carteles de las distintas producciones e imágenes de cantantes, músicos y directores de escena de la categoría de María Callas, Montserrat Caballé, Plácido Domingo, Kiri Te Kanawa, Elisabeth Schwarzkopf, Franco Zeffirelli o Colin Davis.

La Royal Opera House se fundó en el duro invierno de 1946-1947 en una ciudad en la que barrios enteros habían quedado arrasados por las bombas alemanas de la Segunda Guerra Mundial.

La economía británica estaba también bajo mínimos ya que el Gobierno de coalición había gastado en la guerra prácticamente todas las reservas del país y el nuevo gobierno laborista se encontró con las arcas vacías y un alto endeudamiento.

En ese ambiente sombrío y en medio del racionamiento de la población se creó la Compañía Operística de Covent Garden, que el 14 de enero de 1947 estrenó una nueva producción de la "Carmen", de Bizet.

La historia operística de Covent Garden no comienza, sin embargo, entonces, sino que sus orígenes se remontan a 1732, cuando el empresario John Rich construyó un teatro en el lugar que había ocupado el jardín de un convento.

El compositor alemán Georg Friedrich Haendel se le unió dos años más tarde y compuso seis óperas para aquel teatro, incluidas "Alcina" y "Ariodante".

Seguirían luego muchas otras óperas inglesas en los siglos XVIII y XIX, incluida "Artaxerxes", de Arne (1762), y en 1826 se estrenó el "Oberon" de Weber con libreto en inglés.

Sin embargo, como señala el experto George Hall, faltaba una compañía permanente: los administradores del teatro cambiaban continuamente y el programa consistía en buena parte en la producción de obras de teatro y otro tipo de entretenimiento.

Aunque durante la segunda mitad del siglo XIV y la primera mitad del XX, Covent Garden estaba considerado como un importante coliseo operístico por su repertorio y la calidad de sus intérpretes, buena parte del año el teatro se alquilaba para todo tipo de actividades y no sólo musicales, sino también conferencias y pantomimas.

Al estallar la guerra en septiembre de 1939 se abandonaron los planes para la siguiente temporada operística, y el teatro funcionó como salón de baile mientras duró el conflicto armado.

Cuando se vio, sin embargo, que Gran Bretaña iba a ganar la guerra, comenzaron a forjarse planes para impedir que el teatro quedara como salón de baile.

Participaron en ellos personalidades tan destacadas como el director de orquesta Thomas Beecham, el compositor William Walton, el historiador del arte Kenneth Clark y el famoso economista Maynard Keynes.

Se reclutó entonces al ballet de Sadler´s Wells, que gozaba de gran prestigio, pero hubo que crear desde el principio el resto: la orquesta y el coro además de elegir a un director musical, puesto que recayó en el austríaco Karl Rankl, que había sido discípulo de Scheonberg y Webern en Viena.

Entre los hitos de Covent Garden cabe destacar una producción de Salomé de Peter Brook con decorados de Salvador Dalí (1949), el debut de María Callas en Norma en 1952, con Joan Sutherland como Clothilde, y la producción de "Tosca" por Franco Zeffirelli con Callas y Tio Gobbi, en 1964.

Es también memorable la puesta en escena de "Don Carlos", de Verdi, a cargo de Luchino Visconti, en 1958, o el debut de Plácido Domingo en el papel de Otello bajo la batuta de Carlos Kleiber en 1980.

EFE

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