Argentina consiguió bajar el precio de la electricidad a la mitad.
Le costó diez años y lo logró aplicando una ley parecida a la ley uruguaya.
Es bueno que el Ministro Jorge Lepra esté dispuesto a cumplir y hacer cumplir lo establecido. Pero no es sencillo, efectivizar un traspaso exitoso del Despacho Nacional de Carga (DNC) de UTE, a la Administración del Mercado Eléctrico (ADME).
El DNC decide en cada momento cual generador entra en servicio a medida que el consumo aumenta a lo largo del día y se llega al pico de la noche. Y del mismo modo, hay que decidir con pulso quirúrgico qué generadores dejan de funcionar cuando el consumo afloja. Porque también debe entrar en las consideraciones, la buena administración del agua en las represas; nuestra única forma de tener reservas de electricidad.
Si pensamos que en un futuro cercano las empresas privadas van a ser varias, compitiendo con UTE (porque el Ministro impone su voluntad legalista), la importancia de garantizar la transparencia en cada resolución del DNC, resulta un punto clave.
Las garantías que necesita un generador privado están previstas por la ley; y felizmente está probado por la experiencia ajena, que son perfectamente suficientes… siempre y cuando se cumpla lo previsto en la ley.
La ADME y la URSEA (Unidad reguladora de la electricidad y el agua) y también la Dirección de Energía y Tecnología Nuclear del Ministerio de Industria y Energía deben asegurar la transparencia y la equidad de las decisiones, que se toman a cada instante y se publican en Internet a tiempo real, detallando los precios de generación y de transporte. El funcionamiento de este mercado se parece al ritmo nervioso de las mesas de cambio que operan en los bancos y al vértigo de una sesión en la Bolsa de Comercio.
Hay por supuesto otros detalles, que tampoco son cosa menor. El sistema (mercado abierto de la energía) requiere que el costo de los combustibles para generar, también esté librado a la competencia.
Puede ser de vital importancia para un inversionista, que su generador tenga chance de negociar libremente, las compras necesarias y las condiciones de venta de su producto. La ley prevé expresamente, que un generador instalado en nuestro país, tenga la posibilidad de exportar.
El caso de una central electro nuclear es claro, en este preciso aspecto; genera permanentemente a máxima potencia por períodos prolongados sin interrupciones.
Sólo se concibe pues, una comercialización continua; y esto se logra vendiendo energía a clientes de otros países, cuando el Uruguay no la necesita; o contratando con clientes locales, un consumo mínimo asegurado.
(Ing. Álvaro Bermúdez).