DANIEL HERRERA LUSSICHEN WASHINGTON|CORRESPONSAL PERMANENTE
Día a día las estadísticas exhiben incontenible crecimiento del poder de consumo del americano. Hay 223 millones de automóviles y el 91% de sus propietarios dice que le es imposible imaginar su vida sin un vehículo en la puerta de la casa.
El estadounidense en esa carrera consumista, sobre el cual descansa el 70% de la economía, cuando llegan las fiestas gasta U$S 302 en compras y el promedio anual per capita superó en el año 2006 los U$S 30 mil contra U$S 28.974 de 2005.
Hay fiebre de consumo, el americano bien remunerado, trabaja sin descanso, destaca buen rendimiento y dedicación, sin la espada del despido sobre su cabeza ni la idea de promover conflictos sindicales. En caso de cierre de la compañía o reducción de personal, las puertas de otra empresa están abiertas. No falta nunca un contrato laboral, máxime si se cuenta con alguna especialización.
De lunes a viernes la vida se desarrolla para muchos americanos entre la gimnasia a las primeras luces del día, la ida desde las afueras al trabajo, una hora en auto por habituales embotellamientos o la trepada al atestado metro. Las ocho o nueve horas en el empleo se cumplen rigurosamente, no se distrae tiempo en conversaciones o charlas del café, 20 o 30 minutos en un nada recomendable almuerzo, con mucha harina, grasas, una masa muy dulce, sin gota de alcohol, un yoghurt o agua embotellada y el gigantesco vaso de "horrible" café negro.
Luego se emprende el retorno hacia la casa, con más de una hora de recorrido porque en ese "rush" se une la gente casi al mismo tiempo.
¿Pero qué es lo más imprescindible en la vida del hombre o mujer americana?
Una reciente encuesta desnuda que el automóvil y electrodomésticos, los bienes durables costosos, que se conservan por lo menos durante tres años, son los que entre el 51% y 93% de los estadounidenses no pueden imaginar la vida sin tenerlos, como ejemplo citan el aire acondicionado, lavarropas, televisión, celular, computadora, microondas, aparato de TV plana o internet de alta velocidad.
Pero en este país de 223 millones de autos y camiones en circulación, 142 millones de consumidores que salieron a la calle o por internet y gastaron durante las fiestas la friolera de U$S 439.530 millones, también se oyen críticas.
La voz cantante la ha llevado el profesor de sociología, nada menos que de la Universidad de Harvard, Christopher Jenks, quien en conferencia tras conferencia y declaración pública tras declaración, destaca que "en los últimos años nos hemos vueltos, los americanos, más ricos y gastadores, pero no más felices".
En algunos terrenos no se puede discutir que al catedrático le asiste la razón. El americano vive muy solo, casi aislado, los hijos se trasladan de estado para asistir a la Universidad o el trabajo, a grandes distancias que obligan a largos viajes de avión o automóvil para el fugaz reencuentro una o dos veces al año. Jenks opina que sus compatriotas "tendrían que buscar más las charlas habituales con amigos y familiares en lugar de comprar y comprar".
El censo acaba de difundir un dato que cuesta asimilar y creerlo, pero que es absolutamente real. Los estudios de los últimos meses de 2006 señalan que en el 2007 los americanos dedicarán cinco meses del año a mirar televisión, utilizar la computadora, escuchar radio, leer la prensa o ver películas por el DVD. Durante ese tiempo no se reúnen con nadie, ni tienen peñas para discutir temas de actualidad o hablar sobre el libro o la película de moda o intercambiar ideas sobre la situación del país.
En la estadística sale a luz que en 1970 el estadounidense tenia la prioridad de una filosofía de vida coherente, pero al final del 2006 su principal aspiración, que venía desde años atrás, pasó a la adquisición de una buena posición financiera.
Otro de los grandes problemas que ocasiona este tipo de vida, apunta a la alimentación. Una mayoría no sigue las tradiciones de un desayuno, almuerzo, cena y a veces un aperitivo a la tarde. En general las comidas son esporádicas, sin sentarse en torno a una mesa familiar, la norma es comprar cosas elaborados o pre elaboradas, sin demasiada atención en la calidad del contenido,
Y abrir la heladera varias veces al día y comer sin dar importancia a si es saludable y contiene porciones balanceadas Los alimentos son fritos, mucha grasa, muchos dulces, mermeladas, cosas que dan la impresión de ser sintéticos, con poco o nada natural.
¿ Y cuales son las consecuencias de esa irregular y mala alimentación ?
Los números oficiales marcan que el 65% de los adultos tienen sobrepeso o son obesos, la causa de 300 mil muertes por año y gastos médicos superiores a los U$S 220.000 millones anuales. A tal extremo llegan esas asombrosas gorduras que, en un reciente estudio sobre el consumo de gasolina en los automóviles, detectó un aumento debido al peso de los conductores y pasajeros que demandó un gasto extra de 160 millones de litros de combustible al año.
Esa es una realidad, la otra, la posibilidad de acceder a un consumo casi ilimitado, contar con empleo seguro, con horas justas o mínimas de descanso. El estadounidense trabaja 350 horas anuales más que el promedio del empleado europeo. Se accede sin mayores trabas a créditos para comprar auto hasta cinco años de plazo al 5% o 6 % de interés anual y lo mismo la vivienda con crédito a 10, 15 o 20 años, a una tasa casi similar y las facilidades para el consumo rondan los tres billones de dólares por año.
Se vive a ritmo de vértigo, se puede llegar a comprar casi todo con facilidades, no hay problemas de pago con las cuentas a fin de mes, se come lo preparado en cualquier momento del día, se engorda en forma alarmante y se trabajan largas horas para mantener el hábito del consumo o alcanzar determinadas comodidades. Se pasa luego el resto de las horas sentados frente al televisor o la computadora y se duerme, no demasiado tiempo. Pero se vive en general una gran soledad.
Por el otro lado como pregunta Jenks: "¿Se es feliz en esos términos?
La respuesta es difícil de dar, aún con la experiencia de vivir años en Estados Unidos, aunque si se oye a un latinoamericano, un francés o un español, se conoce de antemano: prefieren la vida familiar, la ruedas de amigos, hablar de fútbol o peñas de café o literarias y buena y larga mesa de diversidad de platos bien cocinados.
Y sobre el empleo, aunque algo ha variado el enfoque en los últimos años, responden: ¡ya vendrá y no con demasiadas horas!
El estado de la unión
El discurso sobre el estado de la nación que pronunciará el martes el presidente Bush le dará una segunda oportunidad de defender su nueva estrategia en Irak, a la que se opone tenazmente la nueva mayoría demócrata en el Congreso. Será el último discurso importante del presidente antes de la campaña electoral para los comicios presidenciales del 2008. Bush seguramente adoptará un tono conciliador en algunos temas nacionales, donde cree que podrá colaborar con el primer Congreso demócrata en 12 años. Empero, en Irak es probable que no ceda. El discurso, televisado en directo a todo el país, tiene lugar este año 13 días después de anunciar su decisión de enviar otros 21.500 soldados de refuerzo a Irak.
Desde entonces, la oposición en el Capitolio -donde pronunciará el discurso- ha ido en aumento. Los funcionarios de la Casa Blanca hablarán generalidades sobre los problemas que acucian a Estados Unidos tanto dentro como fuera del país. Bush "describirá su empeño en derrotar a los terroristas que forman parte de un movimiento extremista más amplio que hace ahora todo lo posible para derrotarnos en Irak``, dijo la secretaria de prensa adjunta de la Casa Blanca Dana Perino.