Verano caliente en la costa de oro

| Atlántida. El fuego no asustó a los turistas, afirman; ya se puede alquilar casas por día

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María Inés Hiriart

Los incendios marcaron la semana en la Costa de Oro. Desde Jaureguiberry a El Fortín, pasando por La Floresta, las columnas de humo fueron una constante. Pero la temporada sigue, y los turistas -según los hoteleros- no cambian de planes. Al menos no por esta razón.

"En ningún lado hubo nadie que se fuera por los incendios", aseguró a El País la directora de Turismo de la Intendencia de Canelones, Susana Prats.

Tampoco hubo veraneantes expuestos a situaciones de riesgo, por más que La Floresta pasó una noche inquieta cuando el fuego se extendió al sur de la Interbalnearia el miércoles.

"Hoy está a full absolutamente todo; entre semana hay habitaciones libres pero los fines de semana es muy difícil conseguir habitaciones en algún hotel", afirmó Prats.

Algunas inmobiliarias y propietarios de casas en alquiler están accediendo a alquilar por dos o tres días. El mercado manda.

Y si las habitaciones de hotel escasean -la Intendencia afirma que en la primera quincena el 95% de ocupación fue la norma- buenas son las casas. Que abundan.

Incluso, entre los inquilinos es cada vez más habitual requerir servicios que están más asociados a un apart hotel o un complejo de cabañas: limpieza o mucama.

EN ALEMÁN. Anamari Niesse es alemana y propietaria del hotel Piroska, en Atlántida, que inauguró el 2 de diciembre.

Allí, dice, este verano se alojaron compatriotas suyos, austríacos, noruegos, suizos y, sobre todo, argentinos.

El hotel está a una cuadra de la playa Brava, sobre la calle 5. Niesse lo define como un "hotel chico pero coqueto, con jardín, piscina y habitaciones", en un lugar "muy lindo", que ella conoció de casualidad. "Quería comprar en Uruguay un gran campo con mi esposo, mis suegros y la hermana de mi esposo. Y terminé con él y mis tres hijas aquí", contó.

Lo que ahora es el hotel, fue antes un complejo habitacional y, aún antes, la casa de la familia, que llegó de un campo cerca de la ciudad de Detmold, en Alemania, en 1987.

Según Niesse, a los turistas europeos les encanta Atlántida (y, modestia aparte, la atención en el hotel). Tal es así, que muchos de los que pensaron quedarse un fin de semana terminaron haciéndolo durante siete días e incluso más.

"Atlántida es un lugar muy lindo, diferente a otros lugares de Uruguay. Tiene buena infraestructura, todos los servicios, está cerca de Montevideo y tiene linda playa", dijo en español con acento alemán.

La mayoría de los europeos que llegan a Atlántida se quedan uno o dos días. Son los que hacen "turismo aventura", que van de sitio en sitio, conociendo lugares sin quedarse mucho tiempo (al menos en los balnearios de la Costa de Oro).

Los menos, en cambio, encuentran aquí un lugar para estar tranquilos y relajados, lejos del glamour de Punta y el ritmo vertiginoso del tránsito y los grandes eventos.

Atlántida tiene un perfil más familiar. Las opciones sobran: la playa Brava y la Mansa, comer un chivito en los restaurantes del balneario o los que están en la renovada peatonal (iluminada y espaciosa), paseos por estancias turísticas y hasta el zoológico, sin contar lugares emblemáticos como el Águila (y todas las leyendas que se tejieron a su entorno).

"No venimos con grandes pretensiones, sino simplemente a pasarla bien", dijo Alfonso Arias, que tiene una "tira de años", que es médico, que le encanta la ópera, que nació y vive en España pero que el Verano caliente en Costa de Oro de Canelones

Verano caliente en Costa de Oro de Canelones

miércoles estaba hospedado en el Apart Hotel Paradise, frente a la playa Mansa.

Arias está de vacaciones con su esposa y otra pareja también española. Es la primera vez que se queda en Atlántida; había estado en Uruguay otras tres veces, pero en Salinas.

"Elegimos venir aquí porque es un lugar tranquilo, porque la gente es amable, porque no es una ciudad como Punta del Este y porque la carne es buena", detalló.

La rutina de Arias y sus compañeros de estadía en Atlántida es sencilla: "por la mañana nos levantamos, nos damos una duchita, y nos vamos a la playa. Venimos de la playa, nos vamos a por la carne y comemos. Después hacemos siesta y después salimos a tomar un heladito". Sus compañeros de viaje no son de beber y se quedó, varias veces, con "ganas de tomar una copita de caña".

Según la Intendencia de Canelones, un 24% de los turistas que llegaron a la Costa de Oro durante la primera quincena del año fueron extranjeros y el resto, las tres cuartas partes, fueron uruguayos.

Se destacó la presencia de argentinos (como todos los años), brasileños, paraguayos, alemanes, canadienses y suizos.

La ocupación de hosterías, hoteles, apartamentos, complejos, cabañas y camping fue casi del 100%. Bajó el último fin de semana por los incendios, que obligaron a evacuar dos complejos en Paraíso Suizo, junto a Jaureguiberry.

También hubo suizos en la posada Auberge Birikina, en la rambla de la playa Mansa y la avenida Roger Balet.

Allí también se quedaron españoles, franceses y hasta un griego. "El europeo es un público de alta rotatividad", dijo Fernando Chirico, responsable de la posada.

Tras la primera quincena de enero, la cantidad de turis- tas bajó. No sólo de europeos. También de argentinos.

"Entramos en un turismo de fin de semana", dijo Chirico. "Puede que ahora tenga en la posada algo más del 70% de ocupación y los fines de semana se llene", agregó

El miércoles, por ejemplo, circulaban pocos autos por las calles del balneario y el movimiento era escaso. En las playas había muchos espacios libres para colocar la sombrilla.

Esta observación fue comprobada tanto por comerciantes como por inmobiliarios. "Después de las dos primeras semanas de enero empezó a bajar el movimiento. Se había alquilado un 90% y ahora hay sólo consultas para febrero, pero nada concreto", dijo Patricia, empleada de la inmobiliaria Calipso.

"El nivel de alquileres de casas es pobre. En enero un 35% menos que el año pasado", dijeron fuentes de la inmobiliaria Viña.

Para los operadores la cantidad de argentinos en el balneario también bajó. Y buena parte de ellos le echan la culpa a los cortes de los puentes. "El argentino tiene miedo a cruzar. Tengo un par de casos de gente que retiró sus reservas", dijo Ruth.

Sin embargo, la mayoría de sus huéspedes son de ese país. Lo mismo se puede ver en Tupungato, un apart hotel de apartamentos. En la puerta la mayoría de los autos tienen matrícula argentina.

Silvio es argentino y llegó a Atlántida junto con sus dos hijos y un amigo. "Somos divorciados", aclaró. Antes de emprender el viaje también dudó en venir a Uruguay.

"No sabíamos por dónde íbamos a tener que cruzar. Al tener hijos chicos, ellos también sufren el viaje", dijo.

Silvio ya había estado en Atlántida. La primera vez que fue, lo hizo en 1979. Incluso estuvo tres años de novio con una joven de aquí. "Llegué a venir desde Buenos Aires en bicicleta para visitarla", contó.

Carlos Capoana, de Tupungato y Paradise, dijo que los complejos están "bien de reservas" y que "la gente no se asustó" por los incendios. Entre sus pasajeros hay más uruguayos que otros años pero son los argentinos los principales clientes. De acuerdo al relevamiento dado a conocer por la Intendencia de Canelones, en los "complejos" los extranjeros son el 55% de los turistas.

Sobre la temporada, Capoana dice que "hasta ahora" la ve "bien". Del 1 al 10, su calificación es 8 puntos. "No sé el mes que viene porque las reservas son escasas", indicó, "pero se trabaja con pocas reservas, con gente que llega a preguntar si hay lugar; hoy (ayer) por ejemplo es un corso esto".

También en la Mansa se encuentra Terrazas de La Barca, que se vende en términos más puntaesteños: zona wi fi y área chill out. La peatonal concentra el movimiento de noche.

Atlántida sigue siendo el referente nocturno de la Costa de Oro. Si no, que lo digan los choferes de Copsa que manejan los domingos de mañana.

Además de reunir la información de los centros de información turística, la Intendencia de Canelones realiza encuestas en las playas para conocer más sobre los hábitos y las costumbres de los veraneantes y ajustar los servicios. De allí se desprende, por ejemplo, que el 18% de las personas estuvo un fin de semana y que más del 30% permanece entre una semana y 10 días. Sólo el 17% tiene el privilegio de un mes entero de vacaciones y el 24% informó que su estadía era de 15 días.

Siguen los problemas con el agua en costa de oro

Poco duró el regreso a la normalidad en el suministro de agua para los vecinos de la Costa de Oro. El viernes de tarde se había roto una bomba en la línea de suministro ubicada detrás del Aeropuerto Internacional de Carrasco. Ayer al mediodía, el agua volvía a circular para los miles de afectados de esa zona, pero al poco tiempo un nuevo desperfecto (esta vez en una válvula en el kilómetro 24 de la ruta Interbalnearia) afectó otra vez los balnearios de Solymar a el Pinar.

El presidente de OSE, Carlos Colacce, dijo a El País que en la tarde de ayer se estaba trabajando en los arreglos y que para la noche volvería a normalizarse el suministro. Colacce argumentó que las roturas se debieron a la "mala fortuna", ya que las cañerías afectadas no son viejas sino que están en plena vida útil.

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