Mates, arte y carne para los pasajeros del Queen Mary II

Compras. Comerciantes de la Ciudad Vieja conformes con ventas de ayer

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Es el crucero más lujoso, y ayer tocó Montevideo. Sobre las 10.30, los 2.600 pasajeros del Queen Mary II bajan por la escalerilla. Muchos se fueron de excursión en ómnibus pero unos cuantos decidieron pasear a pie por la Ciudad Vieja.

Primero al Mercado del Puerto y de allí al resto del Centro y Ciudad Vieja. Pasado el mediodía se podía ver turistas caminando por 18 de Julio y la peatonal Sarandí.

Es fácil distinguirlos -no sólo por la tez, el color del cabello y la estatura- sino por la vestimenta: en la mayoría de los casos, generosa en colores, flores, motivos caribeños, sombreros, y riñoneras de todo tipo.

LLegada. Los turistas entran al Mercado del Puerto por el lado de la rambla como por un embudo. Mientras caminan son recibidos con ofertas de todo tipo: almuerzos con copa de bienvenida "for free" (gratis), artesanos de ambos lados de la vereda que venden mates, pinturas, antigüedades y souvenirs. La banda sonora que acompaña la entrada es el candombe ejecutado por lubolos consecuentemente vestidos.

El espectáculo llama la atención porque enseguida aparecen las filmadoras, cámaras digitales, y las propinas en dólares (U$S 3 promedio) .

Fernando, vendedor de cuadros, dice que la cantidad y calidad del público no determina más ventas. "La mayoría me regatea", dice "algunos porque vienen de Cuba, Brasil, y encuentran que Uruguay es caro. Otros por cultura, como los norteamericanos", ejemplifica.

Etchechurri, vendedor de mates, dice que "los cruceros dejan mucha plata". "Pero ojo, estos cruceros, los chicos no", agrega. El tiene carteles en seis idiomas explicando qué es el mate.

Almuerzo. "Piden las mejores carnes, y también mariscos", cuenta Ruben, encargado de La Posada del Tiburón, para quien la llegada de cruceros como Queen Mary II compensa la "ausencia de uruguayos", pero no la supera. "Muchos bajan comidos porque allí tienen todo incluido". En El Palenque la mayoría eran pasajeros del Queen Mary II. "El movimiento es muy bueno, pero como el crucero se va a la una de la mañana, la mayor cantidad viene a cenar", explica Alejandro, gerente del restaurante.

La carne a la parrilla es el plato más pedido. En la barra, Henry Gertrude, alemán de "más de 60 años", bebe una cerveza junto a su esposa. "Es la tercera vez que venimos, nos gusta mucho", comenta, " la cerveza uruguaya es muy buena". Viniendo de un alemán, bienvenido el piropo.

En Leather Corner, local de artículos de cuero, la expectativa de ventas es muy buena.

"Yo pienso tener abierto hasta las 23 porque lo normal es que dejen este tipo de compras para último momento", dice Fabián, el encargado. El promedio de ventas por cliente oscila entre los U$S 50 y U$S 200. "Es gente que sabe lo que busca, tienen experiencia en viajes y conocen la calidad de las cosas", comenta.

En una galería Fabiana cuenta que "el público que más compra es el de cruceros". Las pinturas de Adolfo Sayago y Alvaro Castagnet son las más llevadas. Hay pinturas de U$S 200 a U$S 10.000. El "Sayago" más costoso que vendieron valía U$S 3.000. Los cuadros no los cargan al hombro, los envían por correo privado. El taller de la artista Ana Baxter hace envíos a muchos países. "La gente que viene en los cruceros coloca mi obra en lugares prestigiosos del mundo que tal vez no llegaría de otro modo", cuenta.

Pregunta frecuente

En el trayecto que une Cuidad Vieja con Plaza Independencia (por Sarandí) es posible encontrar dos policías turísticos por cuadra. Impecablemente vestidos, los agentes atienden las demandas de los turistas como si se tratase de "informes de guía". "¿Dónde está la Plaza Independencia?", es la pregunta más frecuente en la peatonal. Una vez en la plaza les interesa identificar el Palacio Salvo y el Palacio Estévez: "¿Qué monumento es ese?". La foto debajo de la estatua de Artigas se repite una y otra vez. "También piden fotos con nosotros", cuenta una oficial, "ya estamos pensando en cobrar U$S 10 la foto", bromea. Si bien algunos oficiales hablan inglés, la mayoría de los turistas preguntan en español.

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