La Dirección General Impositiva amplió ante la Justicia las medidas contra los ocho restaurantes de Punta del Este que evadieron tributos, analiza si existió asociación para delinquir y tiene en carpeta varias clausuras a comercios golondrinas.
Impositiva sospecha que tras el caso de los restaurantes pueden haber más comercios y empresarios involucrados con la maniobra de facturas truchas.
A la clausura de los restaurantes por seis días, Impositiva sumó el pedido de embargo genérico para esas empresas y sus dueños, así como la intervención de caja que se tramitan ante la justicia civil.
En tanto, el organismo "está trabajando fuerte" en puntos ubicados en toda la costa, dijeron a El País fuentes de la DGI y agregaron que "hay varias clausuras en carpeta" en la zona de balnearios.
En principio la Justicia había autorizado a la DGI a clausurar por tres días a ocho restaurantes puntaesteños que utilizaban un doble juego de factura -por la cual entregaban una por menor valor- cometiendo defraudaciones al organismo. "Dada la importancia de la infracción y la serie de maniobras concertadas con la intencionalidad clara de defraudar" el organismo solicitó la clausura máxima de seis días, dijeron las fuentes.
Está pendiente el pedido de clausura para cuatro imprentas que participaban en la maniobra. Además, la DGI está viendo si entre los clientes de las imprentas hay otros comercios que utilizaban el mecanismo de la doble factura para defraudar. "Podría incluso alcanzar a actividades de otro tipo u otros comercios involucrados", dijeron las fuentes de Impositiva.
A la actuación en el plano civil de la Justicia, se agrega la demanda penal presentada contra los empresarios que "hicieron esta maniobra con premeditación y alevosía" y los servicios jurídicos de la DGI "analizan si cabe la figura de asociación para delinquir", señalaron las fuentes del organismo.
EN LA COSTA. Impositiva "está trabajando fuerte" en diversos puntos de la costa uruguaya. Además de Punta del Este, hay centros de trabajo, uno de ellos cubre Atlántida, Parque del Plata y Las Toscas, otro Piriápolis, otro La Paloma y uno que se encarga de la zona de Cabo Polonio, Valizas hasta el Chuy.
Allí la DGI se mueve con muchos funcionarios con apoyo de abogados. Las fuentes dijeron que se hace hincapié en los llamados "comercios golondrina" (establecimientos de temporada) y agregaron que hay "varias clausuras en carpeta". Impositiva detectó 281 casos tras su relevamiento por la costa.
El hecho de que un comercio se establezca sólo por la temporada turística no conlleva ningún delito en sí, pero para que esa empresa no se vaya sin pagar impuestos al cabo de tres meses, la DGI estima los impuestos que deberá pagar y le solicita garantía de pago o el pago de ese importe. En caso de que el empresario se niegue, se clausura el establecimiento sin necesidad de pedir autorización judicial, aunque este extremo aún no se ha dado.
DESBORDADOS. Funcionarios del organismo destacaron la importante afluencia de personas en los últimos días en la unidad operativa de Punta del Este.
El desborde de contribuyentes que llevó a la DGI a tener que extender el servicio 222 de la Policía a todo el mes de enero, cuando lo normal es que sólo esté presente en las fechas de vencimientos de grandes contribuyentes. También se acordó con la red Abitab para que se puedan pagar los impuestos en sus locales.
Presión estable
Los datos hasta el tercer trimestre de 2006 muestran que entre enero y septiembre la presión tributaria fue igual a la del mismo período del año anterior. El promedio de la presión tributaria -medida como la recaudación de impuestos sobre el Producto Interno Bruto- entre enero y septiembre fue de 18,9%. Desde 2003 la misma fue subiendo. El promedio del período enero- septiembre de 2003 marcó que la recaudación impositiva llegó al 16,8% del PIB. En mismo período de 2004 el porcentaje fue de 17,3%. Si se mide por trimestres, la presión más alta se dio en el segundo de 2004 con 19,69 %.