BRASILIA AP
Una iniciativa del presidente Luiz Inacio Lula da Silva de aumentar los castigos penales como una forma de combatir la criminalidad que azota a ciudades como Río de Janeiro fue criticada por reconocidos juristas que afirman que una solución de este tipo está lejos de resolver el problema.
Tras los ataques criminales en Río en los que murieron 19 personas, ocho de ellas por quemaduras sufridas en el incendio de un ómnibus, Lula indicó que propondría a su Ministerio de Justicia estudiar modificaciones en la legislación penal para endurecerla.
El presidente de la Orden de Abogados de Brasil (OAB), Roberto Busato, se pronunció al respeto, señalando que Brasil no necesita más penas, sino que necesita "que se cumplan las penas que la legislación penal establece". "El peor problema es la impunidad, es el cáncer que corroe a la sociedad brasileña``, dijo Busato.
Citó como ejemplo el hecho de que los delincuentes que atacaron Río de Janeiro la semana pasada están libres debido a la impunidad y a la existencia de una policía sin equipos, mal pagada y organizada.
Indicó que la solución de esa crisis de criminalidad está en ordenar a los policías, entregarles más recursos y mejorar el sistema carcelario.
Lula no indicó qué tipos de cambios podrían aplicarse, pero ya ha descartado la aplicación de la pena de muerte, que no existe en las leyes de Brasil.
En Brasil "tenemos la idea que con la alteración de la legislación, endureciendo el sistema vamos a resolver el problema de seguridad pública en el país. Eso es una gran equivocación``, dijo el presidente de la Academia Brasileña de Derecho Constitucional, Flavio Pansieri.
"Lo que necesitamos es de inversión en infraestructura de la policía y en educación", afirmó. Para Pansieri el problema es que aún nadie en el gobierno ejecutó un programa de desarrollo cultural de Brasil.
Debido a esa falta de formación, con la consecuencia de no tener opciones laborales, "las personas no tienen otra salida muchas veces`` que la criminalidad, aseguró.
Nuevos ecos y medidas debido a la violencia
La policía militar reforzó ayer el patrullaje en las principales vías de acceso a Río de Janeiro, mientras las autoridades discutían el envío de tropas federales a esa ciudad, donde la ola de violencia de la última semana, calificada de "terrorismo" por el presidente Luiz Lula da Silva, causó la muerte de al menos 25 personas. A su vez, la afirmación de Lula, de que los ataques en Río de Janeiro, son "terrorismo" siguió generando voces a favor y en contra. Para el alcalde Maia, del derechista Frente Liberal (PFL), el calificativo, difundido por la prensa internacional "perjudica la imagen de Brasil".