Se estrena otra polémica película de Lars von Trier

"Manderlay" sigue la saga que comenzó con "Dogville"

Se trata de la segunda entrega de un proyecto de largo aliento. Va desde hoy en Cinemateca 18 Manderlay, de Lars von Trier, segundo capítulo de la serie sobre la sociedad norteamericana que el cineasta iniciara en Dogville y aspira a concluir con la aún no filmada Washington.

Los personajes del padre y la hija de Dogville (Bryce Dallas Howard y Willem Dafoe, en lugar de los originales Nicole Kidman y James Caan) han abandonado aquel pueblecito del film anterior para dirigirse al Sur, escoltados por su banda de pistoleros. Una parada de trámite en una plantación de Alabama se convierte en permanente para la protagonista, que se compadece de una mujer negra que le suplica que interceda por un hombre al que van a azotar.

El esclavismo es una realidad en Manderlay aunque haya sido abolido setenta años antes en el resto del país: el lugar está regido por la Ley de Mam (Lauren Bacall), mujer autoritaria que mantiene a los habitantes del lugar bajo rígidas leyes opresoras. La muerte de esa ama autoritaria supondrá en la joven intrusa la obligación moral de ayudar a los negros "huérfanos", de educarlos en la libertad y la democracia, tarea para la que unos y otros no parecen estar preparados.

El punto de vista de la protagonista, quien no en vano se llama Grace ("Gracia"), se resume en algún diálogo referente a los esclavos: "Nosotros los trajimos aquí, los usamos y los convertimos en lo que son". Hay que hacer algo por ellos. El punto de vista del film puede ser, en cambio, el del padre que prefiere abandonar el lugar, deja a su hija con cuatro secuaces y un abogado, y avisa que no volverá para recoger los trozos cuando todo salga mal.

DEBATE. Voces norteamericanas han acusado a von Trier de "antinorteamericano", pero no es difícil sospechar que el cineasta tiene menos de opositor a un país que de desconfiado con respecto a la raza humana. El pesimismo existencial es un rasgo de su temperamento, al igual que su adhesión a personajes femeninos a menudo ingenuos, empeñados en hacer el bien, y a los que las cosas no siempre salen de acuerdo a sus deseos.

Lars von Trier declara haberse inspirado muy libremente en La ópera de dos centavos de Brecht para hacer Dogville. En cambio, Manderlay proviene del prefacio de la novela Historia de O de Pauline Réage, firmado por Jean Paulhan, donde se refería la historia de un grupo de negros que habían obtenido la libertad y pidieron finalmente volver a ser esclavos.

Con esa idea como punto de partida, el inventor del Dogma y autor de películas con Los idiotas, Contra viento y marea y Bailarina en la oscuridad plantea una propuesta que experimenta con decorados abstractos, una puesta en escena frontal y distanciada que invita a la reflexión, juegos de luces que generan espacios, división de la historia en capítulos. Su declarada intención es confeccionar "un diálogo sobre la libertad".

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