Otro gran cuento

La enfermedad de Castro ha servido para demostrar la falsedad de otro de los grandes cuentos cubanos. Siempre se pregonaron las excelencias de la medicina en Cuba y miles de uruguayos fueron a beber en esa fuente las enseñanzas de una disciplina que, para muchos, hasta permitía disimular la falta de libertad. Ahora ha venido a saberse que eso no era tan así, ya que cuando se requiere un médico para atender a Fidel, se manda un avión a España para buscar un experto que lo atienda. Y no sólo se lleva la capacidad del profesional sino que también se incluye material clínico para atender posibles intervenciones o tratamientos. O sea que en Cuba no hay ni médicos ni materiales que permitan atender a un enfermo. En esto ha venido a terminar el gran cuento de la excelencia de esos servicios en Cuba.

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