Cortes se mantienen, al igual que las plantas

A las pocas horas de iniciarse el primer corte del puente San Martín, se conoció el informe preliminar de impacto ambiental encargado por el Banco Mundial, favorable a la posición de Uruguay. Lejos de apaciguar los ánimos, el informe enojó aún más a los "ambientalistas" entrerrianos que comenzaron con los bloqueos sistemáticos de los puentes binacionales.

A medida que avanzaban estas protestas, Argentina y Uruguay todavía mantenían un ámbito de negociación: el Grupo Técnico de Alto Nivel, creado por los presidentes Kirchner y Vázquez. Este grupo no llegó a nada y terminó presentando dos informes, uno por cada país.

Luego vinieron los intentos frustrados de Uruguay para que el secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, hiciera gestiones de "buenos oficios", y para que Kirchner, en su carácter de presidente pro témpore del Mercosur, convocara al Consejo Mercado Común para tratar el conflicto.

En marzo último hubo un amague de acuerdo, cuando Kirchner y Vázquez se reúnen en Chile durante la asunción de la presidenta Michelle Bachelet: levantamiento de los cortes y paralización temporal de las obras de Botnia y ENCE mientras se abría una instancia de diálogo.

Pero todo quedó en la nada. En abril, Argentina anuncia que llevará el conflicto a la Corte de La Haya, acusando a Uruguay de violar el tratado del río.

En mayo, Kirchner encabeza un multitudinario acto en Gualeguaychú de apoyo a los "ambientalistas" y transforma el conflicto en una "causa nacional" en su país. Y confirma la demanda ante La Haya.

La aparición de Evangelina Carrozzo -reina de carnaval de Gualeguaychú y ahora convertida en vedette- en la cumbre de Viena, Austria, le puso un poco de color al conflicto.

En julio falló la Corte de La Haya 14 a 1 a favor de Uruguay, rechazando la demanda argentina de adoptar medidas cautelares. Todavía tiene a estudio la supuesta violación del Tratado del río Uruguay.

En setiembre llegó el turno del Tribunal Arbitral Ad Hoc del Mercosur, donde había recurrido Uruguay: falló que Argentina está omisa en no impedir el bloqueo, pero no le aplicó sanciones.

El conflicto siguió creciendo, con cortes y acusaciones de todo tipo. En noviembre, aprovechando la Cumbre Iberoamericana en Montevideo, Kirchner le pide al rey Juan Carlos de España que intervenga. Aparece la figura del facilitador, pero el resultado de estas gestiones están por verse.

El año de los cortes termina casi como empezó. Los "ambientalistas" mantienen el bloqueo -aunque ahora el gobierno de Kirchner les pide que lo levanten-, las plantas se construyen en Uruguay -Botnia en Fray Bentos, ENCE en Colonia-, y el Banco Mundial sigue avalando los proyectos al aprobar el crédito para la empresa finlandesa, pese al lobby internacional que había emprendido Argentina. Claro que la situación no es la misma que en diciembre de 2005. Hay heridas que demorarán cicatrizar.

Esta semana el ex presidente argentino Carlos Saúl Menem lanzó una severa advertencia a Kirchner, al que cuestionó por no apelar al diálogo. "Lo peor que puede pasar es que las aguas del río Uruguay se contaminen con la sangre de argentinos y uruguayos", dijo.

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