HENRY SEGURA
El estreno mundial del film El nacimiento en el Vaticano, tuvo su réplica en Uruguay. La Conferencia Episcopal Uruguaya invitó el lunes pasado a una proyección del film que desde el viernes se podrá ver en varias salas montevideanas.
Monseñor Luis del Castillo fue el encargado de prologar la exhibición de la película. Es la primera vez que la Iglesia Católica uruguaya asume una actitud de esta importancia con un film, al que además colocó en su página web: www.iglesiauruguaya.com, por lo que era necesaria una explicación.
Del Castillo recordó el postulado de San Francisco sobre la necesidad de la contemplación como forma de acercarse al misterio divino de la creación. Las imágenes que durante siglos se han creado sirvieron como puentes hacia un acto de fé que esta película revive con singular vocación religiosa.
El nacimiento antes que una creación cinematográfica es una opción religiosa. La que condujo a la directora Catherine Hardwicke a recrear la llegada de Jesús a la Tierra, apelando a los preceptos básicos de la historia que conducen hacia una pequeña sociedad campesina, castigada por el tirano Herodes en nombre de la Roma imperial. Es en ese micromundo donde se expresan los augurios religiosos sobre la llegada de un salvador.
No hay grandes efectos especiales porque el sentido del espectáculo es otro. El acento que la directora pone no está en Jesús sino en el entorno al cual llega. María y José son los ejes de una acción que tiene que ver con la aceptación del mandato divino y con las reiteradas persecusiones. Herodes no estaba solo, también el embarazo de María irritó a muchos de los suyos que levantaron piedras para castigarla. Ese contexto tiene tanto o más peso que los pasajes tomados de San Mateo y San Lucas, sin otro énfasis que el de permitir el desarrollo de la historia.
El estreno mundial de El nacimiento en las proximidades navideñas tiene que ver además con la recuperación de los valores básicos de la historia bíblica. José habla poco pero no puede dejar de hacerlo al pasar por una Jerusalén cuyo perfil religioso ha sido sepultado por el mercantilismo.
"El más poderoso ha nacido en el lugar más humilde", sentencia uno de los tres magos. Crecer desde esa austeridad es lo que pide la película que se ha convertido en un pequeño fenómeno de mercado, al ubicarse en cuarto lugar de la taquilla de los Estados Unidos, tras su estreno el viernes pasado.
No se puede negar que La pasión de Cristo abrió esa brecha por la que se cuela El nacimiento. "La religión se ha convertido en un tema crucial en estos días que vivimos, con guerras y conflictos", sostiene Hardwicke. Es por eso que asumió el reto de hacer una película de estas cacterísticas, sabiendo que hay gente bien dispuesta a verla. Si Gibson tomó a Jesús para mostrar la violencia de los hombres, Hardwicke hace del suyo un augurio del que participaron algunos hombres.