JOSÉ GALLO
Los zapatos de Walter Gargano, Ignacio González, Damián Malrrechaufe o Gary Kagelmacher no deben ser el mejor lugar del mundo para estar hoy de tarde.
Los cuatro van a estar sentados en el palco de Jardines del Hipódromo viendo a sus compañeros jugar el que, hasta ahora, es el partido del año.
Porque eso es el clásico Danubio-Defensor para los jugadores de ambos equipos. Aunque jueguen al menos cuatro partidos por año con Nacional y Peñarol. Aunque a partir de mañana el enfrentamiento del domingo con Peñarol pase a ser más importante por el simple hecho de que le puede dar el título del Apertura.
Lo viven desde que son juveniles y pelean el título en Séptima, o más tarde, cuando lo hacen en Sexta, Quinta, Cuarta, Tercera o Primera.
Hoy ese duelo se reeditará en la máxima categoría, en la anteúltima fecha y con los dos peleando el torneo, por lo que pocos escenarios pueden presentarse mejor.
Sin embargo, Gustavo Matosas no podrá contar con esos cuatro jugadores. El "Nacho" González sumó su quinta amarilla en el entretiempo del partido con Liverpool por protestarle a Prudente.
Gargano se hizo expulsar en ese mismo encuentro por pegar una patada cuando quedaban menos de 10` y todavía puede perderse el partido con Peñarol.
Malrrechaufe y Kagelmacher sufrieron la "maldición" del stopper izquierdo danubiano. El primero estuvo alejado diez días por paperas y el segundo tiene una lesión en el gemelo.
Si a esto le sumamos que Liverpool le cortó la racha de seis victorias seguidas y que Peñarol se colocó a dos puntos, se puede afirmar que Danubio no llega de la mejor manera al juego ante los violetas.
Sin embargo, como reza una vieja ley del fútbol, repetida hasta el cansancio antes de cada partido de estos, los clásicos son partidos diferentes y poco importa cómo lleguen los equipos.
Además, en la vereda de enfrente la semana no fue más tranquila. El "Polilla" Da Silva también tuvo problemas para armar un equipo que parecía intocable, pero que, las lesiones o enfermedades, se empecinaron en complicar hasta último momento.
Por suerte para la gente violeta su entrenador podrá parar hoy el mismo equipo que goleó a Nacional en el Parque y lo sacó de la carrera por el título.
Ellos mismos saldrán a buscar tres puntos tan importantes como aquellos, porque, si no gana, le estará diciendo adiós al torneo Apertura. Defensor debe vencer a Danubio hoy y a Miramar el domingo si aspira a ser campeón, pero además debe esperar el resultado entre carboneros y franjeados que juegan su final el mismo día, para saber si festeja el título, si juega una final o si se quedó en la puerta de la celebración.
El caso de Danubio es diferente. Tanto que puede incluso perder hoy y aún así mantendrá intactas sus chances de ser campeón. Un hombre violeta dijo la semana pasada "el partido de Danubio no es con nosotros, es con Peñarol". Los números acompañan, este pensamiento, ya que la franja necesita sólo tres puntos, siempre y cuando el carbonero no sume los seis.
No obstante, este pensamiento no cruza por la cabeza de Matosas o sus dirigidos. Ellos van a ir a ganar. Porque es un clásico. Porque así se los va a exigir la gente que seguramente llenarán esta tarde Jardines del Hipódromo.
Por la misma razón que seguramente haga arrepentirse a Gargano de la patada, o al "Nacho" de la protesta o lamentarse a Kagelmacher y a Malrrechaufe por sus problemas de salud.
Esa misma que llevó a Álvaro González, Carlos Díaz, Ederson y Martín Silva a recuperarse contra reloj para poder estar y que hoy tendrán la suerte que no tienen sus cuatro colegas franjeados.
La suerte de estar en el partido del año. El mismo que juegan desde que comenzaron en séptima, pero que esta tarde puede definir un título de Primera.