BUENOS AIRES | IGNACIO QUARTINO
Sobran los motivos para que Joaquín Sabina se reencuentre esta noche con el público uruguayo. A pocas horas de emprender viaje rumbo a Montevideo el cantante habló ayer en el exclusivo Hotel Faena de Buenos Aires, donde anunció su entusiasmo por desparramar una veintena de los 400 temas que lleva escritos en su carrera, pese a que la excusa sea presentar su más reciente disco de estudio, titulado Alivio de luto.
Esta fue la única oportunidad para los medios de prensa uruguayos de poder acceder a las declaraciones en directo de Sabina, ya que el español no realizará conferencia de prensa en Montevideo.
Tal vez en alusión a parte del título de su último disco, Sabina se presentó vestido de luto y con un sombrero blanco ante los medios. Abrió una cerveza en la sala de prensa de este hotel cool de Puerto Madero, se prendió un cigarro negro y habló ante una veintena de periodistas. Muchos de estos estaban preocupados por el estado de salud del músico que hace unos años sufrió un infarto cerebral que durmió la mitad de su cuerpo.
Pero quedó claro en seguida que Sabina ya está un poco cansado de hablar sobre su quebranto de salud, uno que en parte inspiró la temántica y el espíritu de su último disco: "¿Acaso esto es una consulta médica?" preguntó, extrañado, a los medios que estaban presentes en la conferencia de prensa.
Pero no solo tuvo que referirse a temas médicos. También hizo referencias al pasado, presente y futuro de su trayectoria en la canción española y latinoamericana. Para fortuna de sus fanáticos, su camino parece prolongarse lo suficiente como para saciar la anisedad de los que siempre quieren tener un poco más de sus coplas y rimas.
- ¿Cómo se siente regresar con una gira tan larga después de tanto tiempo de ausencia ?
- La gira lleva en sí misma su propio vértigo. Cambiar de país cada dos días, de clima, motiva una serie de cambios. Por ejemplo, Olga Román quedó embarazada y tuvimos que reemplazarla por una chica que nos cayó del cielo como Gerende Quiroga, que se ha adaptado en el avión y pese a tener solo tres shows encima parece que la conociéramos de toda la vida. Son cosas que pasan en el momento, nacen niños, muere gente. Salvo esos detalles, estoy muy bien. Pero después de estos shows en Montevideo y Buenos Aires, vamos a quemar Santiago. Charly (García) va a parecer una monja al lado nuestro. Es muy disparatado lo que está pasando. Cuando uno tiene montón de años en este oficio piensa que todos los recitales son iguales. Sin embargo, esto no es así. Por un lado es un milagro y por otro una locura. Estoy aterrorizado y con muchas ganas de volvernos locos.
- Se habla de Charly García y de usted. Es decir, de artistas que están más cerca de los sesenta que de los cuarenta, ¿Cómo interpreta la permanencia de artistas sexagenarios en el mundo de la música popular?
- Hace 30 años, pensábamos que no podíamos ejercer este oficio con más de 30 años, quizás por eso que dice "muere joven y dejarás un hermoso cadáver". Pero por otro lado, ha habido sobrados ejemplos que un arte adolescente puede evolucionar hacia un arte adulto como el caso de Dylan, García y Serrat. Por otro lado, pienso que los jóvenes están haciendo todo tan mal que van a terminar saliendo con su abuelito de bastón, porque su vecino ha hecho una mierda de canción. No considero que siempre sea un rayo divino de inspiración. Sin embargo, creo que hay que leer, escuchar y trabajar con la actitud de un humilde artesano.
- ¿Qué tiene de cierto la pelea con Fito Páez, donde en México llegó a calificarlo de novia borracha? ¿Hubo presiones externas?
- Nadie hizo nada para que nosotros nos peleáramos. Ahora, él dice que yo soy una novia borracha. Borracha sí, aunque novia ya quisiera serlo ella (risas). Estuvimos años sin vernos. Pero si nos ha pasado algo malo o bueno nos hemos hablado por teléfono y, pasado el tiempo, el disco que grabamos (Enemigos íntimos) no era tan malo como lo creía entonces.
- A raíz de este circo que se montó, ¿cree que no se ha tenido en cuenta la dimensión de su obra?
- Que hay un sector de la prensa que habla basuras, lo hay. Todos tienen que vivir de algo. Si mi vida se hubiera resumido en este último tiempo nunca hubiera escrito 400 canciones, ni cinco libros, ni realizado los 130 conciertos que llevo hechos este año.
- Han aparecido ediciones literarias suyas. ¿lo tienta emprender una carrera en la literatura y dejar atrás la música?
- Públicamente sí. Eso será mucho más frecuente en el futuro. Íntimamente llevo varios años escribiendo, sobre todo durante los años de resguardo. Ese fue un período de muchos poemas. Nunca haré una novela, sin embargo, porque no soy un corredor de maratón sino uno de 100 metros. Me da para un poema o para un cuento corto. Lo que viene es un libro autobiográfico, pero no tanto. Será una especie de Ulises de Joyce, pero madrileño.
- Dijo hace poco que le falta grabar el disco "brillante" como el "Mediterráneo" de Serrat.
-Es cierto. Aún no he escrito el disco brillante. Pero puede venir. Todavía me quedan muchas cosas por contar
- ¿Qué disco suyo siente que llegó más cerca de lograr la excelencia?
- El menos prescindible, como diría Borges, es 19 días y 500 noches.
- ¿Está en sus planes hacer algo con Serrat?
- Lo primero que voy a hacer luego de la gira es emborracharme y dormir mucho. Y después visitar Praga. Con Serrat vamos a hacer una gira a partir de mayo. No será uno más uno sino que estaremos juntos y revueltos: yo cantaré catalán y él andaluz. No está definido hacer un disco entre los dos, pero casi.
JOAQUÍN SABINA
JOAQUIN SABINA
20.000 uruguayos esperan para cantar clásicos del juglar español
Un show más enérgico
Joaquín Sabina promete un recital muy enérgico, con mayor énfasis en el rock, que los que realizó en el primer tramo de su gira durante marzo pasado. En esa parte del Top Manta Tour predominó un clima íntimo, construido en base a su voz de aguardiente e instrumentos acústicos.
El artista hará un repaso de toda su carrera en el Parque Central, que lucirá colmado con los más de 20.000 fanáticos que acudirán a la cita. Por este motivo, la idea de Sabina es repasar parte de sus 17 discos, para que el pú- blico pueda sentirse identificado con cada una de las etapas de su obra.
"No será un recital monográfico", adelantó el español, aunque confesó tener un incoveniente con la elección de temas. "Tener tantos es un problema", indicó.
Para el artista, cada lugar en que se presente gozará de sus propios derechos, de modo que la gente podrá presenciar conciertos de antología, "al mejor estilo fin de fiesta de colegio", añadió.
Uruguay no será la excepción, de modo que no faltará nada: "el show tendrá rocanrol, monoacústico, mejicaneo, tangueo. Todo. Claro, siempre y cuando no nos quedemos sin respiración", dijo el español con su voz rasposa.
Tal como adelantó durante la conferencia, la banda que lo acompaña no cuenta con la cantante Olga Román, durante años una fundamental en sus presentaciones.