Santiago - El tipo de ceremonia fúnebre que recibirá Augusto Pinochet si no se recuperara del infarto cardíaco que lo mantiene internado en el Hospital Militar de Santiago, incomoda a la presidenta chilena, Michelle Bachelet, quien vivió en carne propia los rigores de su dictadura.
La complicación reside en la duda de si realizar o no un funeral de Estado, que implicaría decretar tres días de duelo oficial, izar la bandera nacional a media asta en edificios públicos y suspender los espectáculos y actividades masivas.
"Es de mal gusto hablar de funerales cuando las personas están con vida", dijo el vocero del Ejecutivo, Ricardo Lagos Weber, ante consultas de la prensa sobre el posible deceso de Pinochet, que la madrugada del domingo ingresó de urgencia al Hospital Militar de Santiago afectado por una infarto al miocardio y un edema pulmonar agudo.
Antes de asumir el poder el 11 de marzo pasado, Bachelet señaló que le "violentaría" encabezar una ceremonia de Estado en honor a Pinochet y en agosto pasado reafirmó sus dichos.
"Desde el punto de vista de las ceremonias oficiales, francamente a mí me violentaría tremendamente hacer una cosa de esa naturaleza", dijo Bachelet durante la campaña que la llevó a convertirse en la primera mujer presidenta de Chile el pasado 11 de marzo.
"Lo que siento es que violenta la conciencia de los chilenos rendir honores a una persona que ha estado involucrada no sólo en temas de derechos humanos, sino incluso en temas de uso de dineros fiscales", agregó la entonces candidata.
La mandataria sufrió ella misma la dictadura que por 17 años encabezó Pinochet, cuando en enero de 1975 fue detenida junto a su madre, Angela Jeria, en el centro de reclusión clandestina de Villa Grimaldi en Santiago.
Pero el ex dictador recibirá en sus exequias los honores militares en su condición de ex comandante en jefe del Ejército, según confirmó en agosto pasado, el actual jefe institucional, general Oscar Izurieta.
"Si Pinochet muere tendrá honores", dijo Izurieta, quien no obstante aclaró que el Ejército podría negárselos en caso de que el ex dictador sea sentenciado en los procesos que enfrenta por violaciones a los derechos humanos y enriquecimiento ilícito durante su régimen (1973-1990).
"Si hubiera una sentencia sería distinto, pero mientras haya un proceso la ley presume inocencia", clarificó el general.
En el Ejército, los honores que recibiría Pinochet están circunscritos a un ceremonial previsto para que los ex comandantes en jefe de la institución sean sepultados bajo los acordes de una banda de guerra y el disparo de cañones de salvas.
Una fuente del Ejército dijo a la AFP que lo más probable es que los restos del ex dictador sean cremados, para evitar que exista un lugar físico que recuerde su figura y pueda ser profanado por sus detractores.
La familia, por su parte, no está interesada en un funeral de Estado y prefiere una ceremonia de carácter privado. "No nos interesa, menos de un gobierno de izquierda como éste", señaló también en agosto el menor de los cinco hijos del ex dictador, Marco Antonio Pinochet.
Aun la derecha está de acuerdo en que un funeral de Estado para Pinochet podría ser algo impropio.
"Pinochet está procesado por delitos graves en contra de los derechos humanos y también por delitos económicos, y en esas circunstancias no me parece prudente hacer un funeral de Estado", dijo durante su campaña electoral el candidato derechista Sebastián Piñera, derrotado a la postre por Bachelet.
AFP