En el Congreso Internacional de Periodistas recientemente organizado por el Ateneo "Jovellanos" de Gijón, una de sus participantes -la prestigiosa española Isabel San Sebastián- recordó la frase que Indro Montanelli le había dicho hace varios años en un reportaje, aludiendo a la televisión oficial: "la televisión es el botín de los partidos vencedores en las urnas". Trasladada al Uruguay, ella puede parecer improcedente si se tienen en cuenta los treinta y dos años transcurridos desde su puesta en marcha, el 30 de junio de 1963, hasta el año 2005, en que sucesivas administraciones se sucedieron sin que pudieran notarse más diferencias que la capacidad y el talento de quienes la administraron. Pero a partir del 2005, con el acceso del Frente Amplio al gobierno, aquella expresión recobra una especial vigencia. El gran periodista italiano, donde se encuentre, debe estar divirtiéndose al comprobar que sigue teniendo razón.
Esa comparación ha sido inducida luego de escuchar las reflexiones de un calificado panel de periodistas en el Forum de la Libertad/06 promovido por el Círculo Liberal y organizado conjuntamente con el Centro de Estudios Jean Francois Revel y las Fundaciones Libertad y Friedrich Naumann que se desarrolló en la Universidad Católica la semana pasada. Convocado para analizar, entre otros temas, el de "La libertad de informarse y sus amenazas", Antonio Mercader, Claudio Paolillo y Gerardo Sotelo, más el argentino Hernán Alberro y Ramiro Rodríguez Villamil como Moderador, formularon una extensa serie de consideraciones, mereciendo destacarse, a los efectos de este comentario, las vertidas por el ex-Ministro de Educación y Cultura cuando denunció que Canal 5 "se ha convertido en una tribuna política" al servicio del gobierno y que "no es lícito ni democrático que los medios estatales estén al servicio de intereses políticos", mostrándose preocupado ante la actitud de periodistas que declararon públicamente su simpatía por el gobierno. No fue menos importante el recordar que, durante las administraciones anteriores , "las dos periodistas estrella" eran "opositoras al gobierno". Hoy no hay oposición.
Esa actitud se inscribe dentro de otra línea general, que es la de considerar toda la administración como un gran botín del gobierno, tanto en el Poder Central como en algunos departamentos, en un ejemplo de monopolio que no registra antecedentes y que se transforma en mucho más grave cuando compromete a los medios públicos de información, que son del país y no de un Partido y que deben atender los intereses colectivos y no los de una agrupación política.
El hecho ha permitido comprobar, además, otra de las grandes estafas en que el Frente envolvió a la opinión pública cuando era oposición, y esta realidad que hoy aplica cuando detenta transitoriamente el gobierno. En ese sentido es oportuno recordar que el 5 de mayo de 2004, recogiendo "una inquietud de la diputada Percovich con relación a los temas de Canal 5", se reunió la Comisión de Educación de la Cámara para considerar la contratación de cinco periodistas a quienes se había encomendado trasmitir sus opiniones al cierre de los Informativos. La convocante destacó allí, con envidiable ingenuidad, entre otros conceptos: "tengo la sensación de que el Canal tiene un cierto grado de partidización que no queremos en los canales del Estado... no es todo lo objetivo en el traslado de la información", formulando "un llamado de atención que surge de muchos comentarios que he oído" y agregando: "me parece que el comentario está flechado en una determinada línea". Evidentemente, en dos años le han variado las sensaciones y la hoy Senadora oye mal u oye menos, por lo que debe recomendársele que consulte un otorrinolaringólogo de confianza y observe con más atención hacia dónde se le movió la flecha.
El mal manejo por parte del Gobierno de los medios oficiales de difusión debe considerarse así una violación de la objetividad a la que deben ajustarse, encuadrándose los responsables dentro de lo que establece el artículo 58 de la Carta cuando dice que "Los funcionarios están al servicio de la Nación y no de una fracción política. En los lugares y horas de trabajo, queda prohibida toda actividad ajena a la función, reputándose ilícita la dirigida a fines de proselitismo de cualquier especie". Y eso no se está respetando.
El hecho que se denuncia ensombrece por lo tanto una de las libertades fundamentales del país.