FRANCISCO GALLINAL
Los hechos de los últimos días han dejado de manifiesto que nunca se puede anticipar el resultado de una interpelación, de la misma forma en que tampoco se puede sostener que la utilización de ese instrumento se ha venido agotando. Muchas de esas afirmaciones se escucharon en ocasión del llamado a Sala del Senado del Ministro Brovetto por el tema de la Fiscalía de Corte, y por la cantidad de convocatorias que se han concretado en estos 20 meses de gobierno del Frente.
Señalábamos entonces que dichas convocatorias permiten profundizar en temas importantes, y éste sin duda lo es porque a toda desviación constitucional hay que ponerle un freno inmediato. De allí que el gobierno tenga que sentir y saber que existe un freno para sus desbordes, y que nosotros como oposición, asumamos que muchas veces tenemos la obligación de actuar.
Aquella interpelación, contrariamente a lo que se esperaba desde el gobierno, culminó con una convocatoria al diálogo de parte del Partido Nacional; éste tomó el guante, estableció una mesa de trabajo multipartidaria, lo que de por sí ya determinó un avance, pero en las últimas horas se avanzó mucho más.
En efecto, el Presidente en aras de reabrir el diálogo, invitó a una charla al Presidente del Directorio y de esa forma terminó positivamente de encauzar un camino que nosotros creemos la ciudadanía ve con buenos ojos. Desde luego es muy temprano para empezar a sacar conclusiones de estas instancias; lo importante es que se produjeron, y que allanan el camino para otras y muy probablemente, algunos frutos vamos a ver pronto como por ejemplo, el de la designación de Fiscal de Corte en cumplimiento estricto de lo dispuesto por la Constitución.
Desde Correntada Wilsonista celebramos estos acontecimientos. Fuimos impulsores de los acuerdos programáticos antes que éstos se concretaran, hemos bregado por resucitarlos desde que quedaron por el camino, y de las tres áreas en que se celebraron dos, hoy piden a gritos que se trabaje sobre ellas en el propósito de definir lineamientos respaldados por consensos: Política Exterior y Educación.
Sí consideramos que incluir el tema de los cargos en diálogos de esta naturaleza sería desteñir los loables propósitos que se persiguen o que inspiran a la convocatoria. En su momento era muy importante avanzar en esa materia y darle su lugar a las minorías; el gobierno no lo quiso, y cargará con esa mochila hasta el fin de su mandato porque a la hora de rendir cuentas la falta de contralor le va a pesar.
Pero la posibilidad de conformar ámbitos de trabajo conjunto en distintas áreas, sí debe ser uno de los objetivos a promover en estas instancias. Nosotros no nos resignamos a discrepar con el gobierno en materia de Educación; no nos alcanza con señalar sus errores, o marcar sesgamiento políticos a la hora de preparar la historia más reciente o, lo que es más grave, de educar en valores. Queremos para el Partido Nacional y para quienes representamos una parte importante de la voluntad ciudadana, la posibilidad de incidir en modificar esos errores o participar en la definición de los principios que orienten la acción educativa.
El gobierno debería querer otro tanto. Entonces, el gobierno como gobierno y la oposición como oposición, cada uno en su rol y sin desnaturalizarlo, pueden perfectamente conciliar posiciones en la búsqueda de entendimientos en donde el primer beneficiario va a ser el país todo.