Benedicto arribó a Turquía con mensajes llenos de concordia

| Cambio. A su llegada afirmó que le gustaría ver a ese país dentro de la Unión Europea

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AFP

THE NEW YORK TIMES, AGENCIAS

Benedicto XVI ofreció un mensaje de hermandad y de apoyo a la membresía de Turquía a la Unión Europea, en el comienzo de su visita a Turquía en medio de la ira por sus dichos interpretados como una acusación al Islam como fuente de violencia.

El viaje del Papa alemán pretendía principalmente un acercamiento a los cristianos ortodoxos. Pero después de lamentarse por la manera en que ese discurso en el que mencionaba al Islam fue recibido, las expectativas son grandes para un acercamiento también con los musulmanes, aunque con palabras medidas que, probablemente, no expresen el alcance total de sus complejas preocupaciones acerca del Islam o de un significativo diálogo con los cristianos.

En un encuentro ayer con la principal figura turca para los musulmanes, Ali Bardakoglu, quien había sido uno de los más expresivos críticos del discurso del Papa sobre el Islam, el Pontífice dijo que cristianos y musulmanes están llamados a "llevar adelante nuestro diálogo como un intercambio entre amigos", y hacerlo con "optimismo y esperanza".

"Cristianos y musulmanes, siguiendo sus respectivas religiones, van hacia la verdad del carácter sagrado y la dignidad de la persona", dijo Benedicto. "Esta es la base del respeto mutuo".

El primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, saludó al Papa en el aeropuerto de Ankara y tuvieron un pequeño encuentro antes de partir a la cumbre de la OTAN en Riga, Letonia. Prometió 15 minutos con el Papa y eso es lo que dio.

"Le pedí su apoyo para nuestro ingreso a la Unión Europea", dijo Erdogan. "El Papa dijo que no tenía el poder político para intervenir pero le gustaría ver a Turquía como un miembro de la Unión Europea".

Las protestas en las calles y la ira por la visita de Benedicto continuaron en las horas previas a su llegada, complicándole el evento a Turquía, que debe hacerse cargo de su seguridad durante los cuatro días de la visita y mantener la imagen de una nación musulmana pero secular y moderada que quiere sumarse a la Unión Europea.

A pesar de que el Vaticano nunca se opuso al ingreso de Turquía a la Unión Europea, Benedicto había expresado sus reservas acerca de la idea, antes de ser elegido Papa. En 2004 le dijo a Le Monde que Turquía se mantuvo en "contraste permanente" con Europa. El cambio en su tono, ayer, parecía ser un pequeño y específico presente de reconciliación, para contrarrestar el criticismo y realzar la figura de Erdogan en su país.

Benedicto dijo que el derecho a la libertad religiosa es básico para una sociedad justa y exhortó a todos los dirigentes religiosos a "rechazar de plano" el apoyo a cualquier forma de violencia en el nombre de la fe, evitando mencionar directamente al islam, pero citando la "perturbadora" situación en Medio Oriente y las crecientes preocupaciones sobre un incremento en el derramamiento de sangre y el terrorismo.

Los comentarios del Papa sobre la libertad religiosa ponen al Vaticano en riesgo de un conflicto con algunas naciones islámicas que sólo le permiten el libre culto a los musulmanes o imponen restricciones a las minorías religiosas.

El mensaje podría ser reiterado cuando el Papa se reúna en Estambul con el patriarca ecuménico Bartolomeo I, jefe espiritual ortodoxo.

Se espera que el Papa pida más derechos y protección para las minorías cristianas en el mundo islámico, entre ellas la pequeña comunidad ortodoxa griega en Turquía.

Miembros de las fuerzas de seguridad fueron destacados en techos y caminos en la ruta papal pero solo unos cuantos turcos se mostraron interesados en dejar su diaria rutina para seguir la marcha de su caravana vehicular.

Visita postergada y cargada de símbolos

Benedicto originalmente quería visitar Turquía hace un año, con la esperanza de ayudar a reparar la desavenencia de mil años entre la Iglesia Romana y los cristianos ortodoxos en todo el mundo. El Papa planeaba celebrar la Fiesta de San Andrés, el 30 de noviembre con el patriarca Bartolomeo, jefe espiritual ortodoxo, que vive en Estambul.

Pero por varias razones que tienen que ver con las complejas relaciones entre el propio gobierno turco y el cristianismo ortodoxo, funcionarios hicieron notar su malestar y el viaje fue pospuesto. Nadie duda que los líderes turcos ahora desean haber aprobado aquella visita papal, antes de los controvertidos comentarios sobre el Islam que el Papa hizo en septiembre ante teólogos y académicos en Regensburg, Alemania.

Es imposible saber qué va a decir Benedicto sobre el Islam en Turquía. Sus discursos, a menudo escritos por él mismo, son guardados celosamente hasta último momento.

Pero tendrá momentos simbólicos. El jueves visitará la Mezquita Azul en Estambul, construida frente a la Hagia Sofía, la iglesia del siglo VI que simboliza la cristiandad bizantina, para mostrar que el Islam podía competir con lo mejor que el cristianismo tenía para ofrecer. Benedicto será el segundo papa en visitar una mezquita, después de Juan Pablo II, quien tenía una visión más integradora de las religiones monoteístas.

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