Para un afiche de yerba mate

REBAR

Por los años `50, "la batalla de las yerbas" quedaba casi totalmente limitada a Sara y Armiño: Sara, respaldada por Carrau; y Armiño, impulsada por Brunet. Se comentaba, por entonces, que un versito aprendido de memoria por los fanáticos de Sara, procedía de un prestigioso escritor e historiador: don Raúl Montero Bustamante, un hombre abolutamente excepcional por su intelecto, su refinada cultura, la cordialidad de su trato, y su solidez moral. Fue una de las personalidades más estimadas, de cuantas tuve el privilegio de admirar y tratar en mi larga vida.

Se decía, también, que con su invalorable bonhomía -completada en la oportunidad por su amistad con los Carrau- don Raúl habría accedido a un pedido de éstos, para que escribiera algo con destino a la publicidad de la yerba de la firma: ese algo desembocó en este versito:

"Cuando la mañana aclara/ y encendemos el fogón/ qué rico es el cimarrón/ cebado con Yerba Sara".

Armiño, en cambio, aún reconociendo la repercusión popular del versito, adoptó la sintética expresión de la prosa para calificar a su producto como "la yerba de los gauchos": y le agregó al eslogan la figura de una pareja -un criollo y su china- para fijar en la memoria visual del receptor del mensaje, aquel símbolo que contenía mucho de patriótico.

Todo esto se removió en mi recuerdo, cuando en El País del 17 de noviembre vi aparecer en alegre foto al ministro de Educación y Cultura, don Jorge Brovetto, y a la diputada frenteamplista doña Nora Castro, rindiendo culto al mate, en una pausa a las extenuantes gestiones que vienen desarrollando en sus respectivas esferas.

El rostro de ambos radiante de felicidad, la sonrisa espontánea (no para la foto) y la firmeza con que la dama sostiene el viejo y querido porongo, no sólo documentan la devoción por el rito popular sino que, al grito campero de "¡Festejen, uruguayos, festejen!" están invitando a nuestros creativos para inventarle a una yerba de moda, una feliz combinación de imagen y versito como un nuevo elemento a introducir en la publicidad del producto.

Por lo pronto, llegó la hora de suplantar a la parejita de Armiño para imponer la dicha que trasmiten el ministro y la diputada. En cuanto al versito de Sara, habría que tratar de combatirlo "en poesía". En este aspecto, lanzo una sugerencia sin cargo alguno, dejando a ustedes la posibilidad de cerrarla con un nombre que la rima les irá acercando:

"Estimula la acción ministerial/ alivia las tareas parlamentarias/ nada se toma a mal/ si se toma con ..."

Y... una pregunta para los protagonistas de la mateada: ¿Quién pone el pan con grasa?

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