El gran rebelde de Hollywood

El director de "Gosford Park" falleció a los 81 años y dejó más de 30 largometrajes

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ALTMAN. El director de

GUILLERMO ZAPIOLA

La muerte de Robert Altman pone fin a la carrera del uno de los grandes de Hollywood, un realizador con una de las filmografías más fuertes y respetadas. Altman murió de cáncer el pasado lunes a los 81 años en un hospital de Los Angeles.

El cineasta había recibido este año el Oscar por su larga trayectoria artística y hacía poco que había terminado su última película fue A Prairie Home Companion (2006), donde según toda referencia reiteró su visión crítica y algo cínica de la sociedad. Había sido nominado siete veces al Oscar a mejor director, pero la Academia nunca se lo concedió.

Su nombre se vincula a la generación de autores inconformistas (Hopper, Coppola, Scorsese) que intentó cambiar la cara del cine norteamericano de los tardíos sesenta y buena parte de los setenta: no es casualidad que su film más popular sea MASH, realizado en 1970. Sin embargo, no integraba realmente esa generación: Era unos diez o quince años mayor que casi todos esos colegas mencionados, y tenía a sus espaldas quince años de carrera cuando alcanzó la notoriedad.

TRAYECTORIA. A mediados de los años cincuenta, el suyo era apenas un nombre más entre quienes trabajaban preferentemente para la televisión. Como se sabe, Hollywood combatió entonces a su competidora hogareña en dos frentes: proporcionando grandes espectáculos que la pantalla chica no podía ofrecer, y al mismo tiempo absorbiendo a muchos de sus principales hacedores. En medio de esa gente estuvo Robert Altman.

En los cincuenta dirigió numerosos episodios de series como Bonanza y otras, y en 1957 hizo (con cierta celeridad y algún oportunismo) The James Dean Story, un documental de bajo presupuesto sobre el famoso astro juvenil prematuramente desaparecido. Casi al mismo tiempo realizó su primer largometraje de ficción para cine, The Delinquents (mismo año), un másbien insignificante asunto sobre pandillas juveniles. De inmediato, volvió a la televisión.

La fama le llegaría realmente una década después, cuando Hollywood enterró al código de censura Hays y trató de capitalizar la existencia de un público joven y contestatario, que fuera de las salas estaba protestando contra la guerra de Vietnam y quemando libretas de enrolamiento. Tras varios títulos secundarios, Altman alcanzó el estrellato y la candidatura al Oscar con M.A.S.H. (1970), una sátira antimilitarista y antibélica ambientada en Corea, pero que indirectamente aludía a Vietnam. En ese film y en los que le siguieron inmediatamente (El volar es para los pájaros, 1970; Del mismo barro, 1972; Un adiós peligroso, 1973), insistió con una visión inconformista y una exploración de las posibilidades del lenguaje cinematográfico que lo conduciría a los ejercicios casi experimentales de Imágenes (1972) o Tres mujeres (1977).

COLECTIVOS. Al mismo tiempo reiteró una predilección por los cuadros corales, a menudo satíricos, con muchos personajes reunidos en torno a un lugar o una circunstancia significativa (Nashville,1975 y Un día de boda, 1979). Sin embargo, varios fracasos comerciales sucesivos afectarían profundamente su carrera. Films como Buffalo Bill y los indios (1976), Una pareja perfecta (1979) o Quinteto (1978) respondieron solo tibiamente en taquilla, y la crítica tampoco se mostró demasiado entusiasta. A cierta altura, el cineasta pudo encontrarse ante la disyuntiva de hacer Popeye (1980) o nada, y el resultado tampoco funcionó comercialmente.

Durante toda la década del ochenta se lo vio prácticamente marginado de Hollywood, trabajando para la televisión o filmando puestas en escenas teatrales, en las que seguía habiendo empero rasgos de una inquietud personal (Come Back to the Five and Dime, Jimmy Dean, Jimmy Dean, 1982; Extraña pasión, 1985; la remake de El motín del Caine, 1988). El interés despertado por Vincent & Theo (1990), sobre Vincent Van Gogh, filmado en Europa, le permitió empero la vuelta a Hollywood: lo hizo con la inteligente, sarcástica, casi perversa Las reglas del juego (1992), que era una tomada de pelo al propio Hollywood, a la que siguieron (otro cuadro coral, 1993), la sátira al mundo de la moda de Prêt-à-porter (1995), las menos convincentes Kansas City (1995) y Hasta que la muerte nos separe (1997), y hasta el espléndido documental jazzístico Jazz 34 (1996). Más cerca, Gosford Park o la crónica de un grupo de ballet de The Company habían vuelto a llamar la atención sobre él.

Cinco peliculas que hicieron historia

M.A.S.H. | 1970

Su primer éxito, un guión rechazado por 15 cineastas y que con gran sutileza convirtió en una comedia crítica del papel de Estados Unidos en Vietnam.

Nashville | 1975

Un cuadro colectivo, poblado de famosos, ambientado en la ciudad del título y en su célebre manifestación anual de música "country". Un clásico.

Las reglas del juego | 1992

Es una ácida visión sobre Hollywood, que pone en entredicho la figura de los productores, con un papel magistral por parte de Tim Robbins.

Ciudad de ángeles | 1993

Ocho historias cruzadas sobre Carver con hombres y mujeres que intentan amoldarse al mundo laboral en un guión con humor, romance y terror.

Gosford Park | 2001

Marcó su reconciliación con la crítica y su público, gracias a este agudo estudio del sistema de clases británico con múltiples tramas e intrigas.

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