Ho Chi Minh - George W. Bush concluyó hoy una visita a Vietnam, la segunda de un presidente de EEUU al antiguo enemigo desde el final de la guerra y en la que quiso evitar casi en todo momento los dolorosos recuerdos del conflicto.
Después de dos días y medio en Hanoi, donde la simbología comunista estuvo siempre presente en sus reuniones con las autoridades vietnamitas, Bush concluyó hoy en Ho Chi Minh su viaje a este país con una visita a varios símbolos del nuevo capitalismo al que poco a poco se va adaptando este país aún marxista.
Su primera parada de hoy fue la Bolsa de esta ciudad, la antigua Saigón y la capital económica del país, donde se reunió con una serie de empresarios y pudo comprobar de primera mano el funcionamiento de este mercado de valores que no existía hace seis años.
"Estoy sorprendido del tamaño del crecimiento económico y el hecho de que hay gente que empieza a ver sus sueños hechos realidad", afirmó Bush.
Con un pequeño martillo rojo y un gong, Bush fue el encargado hoy de dar los tres golpes que declaraban abierta la sesión bursátil de este centro.
El presidente visitó también un centro de investigación en la lucha contra el sida y el Museo de Historia vietnamita.
Bush, que ha insistido en que el objetivo de su viaje era mirar hacia delante en las relaciones con Vietnam y no hacia el pasado, no pudo evitar pasar por algunos lugares de fuerte simbología para EEUU.
La antigua embajada desde cuyo techo los helicópteros evacuaron a los últimos estadounidenses en 1975 ya no existe, pero la comitiva de Bush sí pasó por delante del antiguo palacio presidencial, donde la entrada de los tanques norvietnamitas marcó el fin de la guerra y la derrota de EEUU.
Quizá no por casualidad, la acogida de la población a Bush en Ho Chi Minh fue mucho más cálida que en la capital comunista, Hanoi, donde este fin de semana participó en la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).
Cientos de personas se concentraron en las calles para ver pasar la comitiva presidencial, a la que recibieron con saludos y algunas banderas estadounidenses.
En declaraciones a la prensa tras su visita, y antes de abandonar el país, Bush aseguró que se encontraba "increíblemente agradecido" por la recepción en esta ciudad. "Nunca he visto a tanta gente en las calles con una actitud tan amistosa".
El primer presidente de EEUU en visitar Vietnam tras la guerra fue Bill Clinton, en el ocaso de su mandato, en 2000.
A diferencia de Clinton, que quiso hacer hincapié en la cicatrización de las heridas de la guerra -visitó, por ejemplo, a niños mutilados por las minas abandonadas tras el conflicto-, Bush mantuvo escaso contacto con los vietnamitas de a pie.
Además de su reunión hoy con los empresarios, la única ocasión en que saludó directamente a los ciudadanos fue el domingo, cuando asistió a un servicio religioso en una iglesia de Hanoi.
En parte para evitar reabrir viejas heridas, y en parte para evitar comparaciones con la guerra actual en Irak, Bush evitó casi en todo momento de su viaje las alusiones al antiguo conflicto.
La excepción se produjo el sábado, cuando visitó brevemente la sede del Mando estadounidense encargado de localizar el paradero de los desaparecidos en combate y prisioneros de guerra.
Cerca de 1.800 soldados de EEUU permanecen aún desaparecidos en aquel conflicto que costó la vida a 56.000 estadounidenses y tres millones de vietnamitas.
Bush partió hoy hacia Yakarta, la última etapa de su gira por el sureste asiático. Pero, quizás, volverá.
Su portavoz, Tony Snow, aseguró el domingo que Bush "ha expresado su pena de no poder ser un turista ahora mismo, porque le encantaría pasar más tiempo viéndolo".
Preguntado si el presidente ha expresado interés en regresar tras el final de su mandato, contestó que "le gustaría... Tiene mucho que hacer en los próximos dos años. Pero está fascinado por el lugar. Es un país muy interesante".
EFE