SILVIA PEREZ
A los pocos minutos del comienzo del partido, cuando Central Español ya se había puesto en ventaja, el técnico Gregorio Pérez abría sus largos brazos, en uno de sus gestos más característicos.
Luego su equipo se recuperó. Empató, se puso en ventaja y Gregorio se tranquilizó, más allá de alguna discusión puntual con el cuarto árbitro. Sin embargo, el final del partido, cuando los palermitanos se tiraron arriba en busca del empate, volvieron los ampulosos gestos del entrenador.
"Pasamos algunos momentos de zozobra", diría un rato después cuando con su bolso al hombro abandonaba el estadio. Y esa es una de las frases preferidas del técnico cuando intenta explicar que su equipo terminó sufriendo.
"Ganamos un partido duro, con un buen primer tiempo. Tranquilo y de buen fútbol. Estuvimos bien parados y Central Español llegó sólo para convertir el gol. Pero en el segundo pasamos algunos momentos complicados. Conseguimos manejar el balón pero igual pasamos zozobra. El arquero, los defensores y el palo, que esta vez estuvo de nuestro lado, nos salvaron del empate. Aunque nosotros también tuvimos nuestras chances. Enfrentamos a un rival muy duro, pero nos vamos muy conformes con esta quinta victoria consecutiva, que no es poca cosa. Ahora estamos a un punto de Danubio y esperando", dijo Gregorio.
UNO SOLO. Luego explicó que había sacado a Paolo Montero para reservarlo para el clásico. Cabe recordar que el capitán había recibido tarjeta amarilla. "Lo sacamos por el riesgo de que recibiera otra tarjeta y se quedara sin jugar el clásico. No quiero desmerecer a nadie, y se los expliqué a sus compañeros en el entretiempo, pero no hay dos Paolo Montero. Y lo queremos tener el domingo próximo", enfatizó.
También dijo que se había quedado muy satisfecho con el regreso del argentino Capria. "Aguantó más de lo que suponíamos. Hizo un muy buen primer tiempo y convirtió un gol. Para las condiciones en que llegó al partido me quedé muy conforme con su actuación", explicó.
LA FIESTA. El tema del partido frente a Central Español se agotó rápidamente en la conversación con el técnico aurinegro. A sólo una semana del clásico, no se podía eludir el tema. "El clásico no es un partido más. Es una gran fiesta, un partido histórico donde se enfrentan los dos equipos más gloriosos de este país. Y así lo vamos a encarar. Vamos a tratar de prepararnos de la mejor manera para darle una gran alegría a nuestra gente, pero siempre con los pies en la tierra. Esta es una semana distinta, muy especial. En la que se trabaja mucho menos de lo habitual. Porque hay un gran desgaste psicológico. Nosotros, con nuestra experiencia vamos a tratar de sobrellevar ese nerviosismo. Eso sí, estamos convencidos de que podemos ganar. Hay que tener mesura y creer en nuestras fuerzas. Tomar nuestros recaudos sí, y cuando volvamos a trabajar comenzaremos a conversar sobre el asunto", afirmó el técnico.
Con respecto a la oncena con que enfrentará a Nacional, reconoció que ya la tenía en la mente. "No hay jugador que no quiera estar en el clásico. Por suerte, están todos bien y vamos a tratar de armar el equipo intentando equivocarnos lo menos posible. En realidad ya tengo el equipo en la cabeza", admitió con sinceridad. Sin embargo, al preguntarle si jugaría Alberto Acosta o si lo haría el argentino Capria, sonrió y dijo: "bueno, todavía falta".
CASTILLO. El arquero, que había regresado del extenso viaje con la selección directamente a concentrar en Los Aromos, volvió a ser fundamental al salvar a su equipo del empate al final del partido. "Me voy conforme si mi última atajada sirvió para mantener nuestra posición en el campeonato y para llegar bien al clásico. Y ojalá que Danubio pierda algún puntito para que podamos llegar al título", comenzó diciendo Castillo.
Luego se refirió al clásico. "Creo que hace mucho tiempo que Peñarol no llega al clásico estando arriba de Nacional en la tabla, y eso nos motiva. Queremos ganar por la gente, que lo viene necesitando hace mucho tiempo", finalizó.
Los aurinegros se fueron del estadio muy contentos por la victoria. Aunque hubo dos excepciones: Olveira salió presuroso porque lo esperaban. Y Pedro Cardoso se negó a hablar con los periodistas. "Voy a hablar cuando juegue", dijo.
El argentino Capria recibió un humilde premio y se fue feliz
"Cuando uno es más joven recuperarse es más fácil, después de grande se complica. Pero con perseverancia se sale adelante. Cuando se hacen las cosas bien y uno se cuida, se puede. Lo importante es que hoy tuve un premio. Volver a jugar y anotar un gol. Me sentí mejor de lo que esperaba.
Más allá del gol. Lo importante es que el equipo haya vuelto a ganar, sin importar quien anote el gol. Pero este gol fue un humilde premio para mí. Y por eso me voy muy contento. La verdad es que los goles de cabeza no son mi especialidad. Pero intuí donde iba a ir el centro y lo busqué. A veces hay que hacerle caso al instinto. Lo hice y entró. Pero reitero, lo importante no es quien convierta el gol, lo importante siempre es que el equipo gane.
Esta campaña se ha conseguido en base al buen juego que ha ido haciendo el equipo partido a partido. Este repunte se debe a que el equipo se dio un tiempo. Supo esperar. Creo que al principio faltaba conocimiento entre nosotros, y todo lleva un tiempo. Eramos varios los jugadores nuevos en el equipo y siempre hay un período de adaptación. A los nuevos compañeros y a la idea del entrenador. Por suerte hoy estamos disfrutando de este buen momento. Llevamos unos cuantos triunfos seguidos y eso es algo que da mucha confianza. Estamos segundos en la tabla y para un equipo que recién se ha formado no es nada despreciable.
Estoy esperando mi segundo hijo, o hija, y eso es algo que también me tiene muy contento y que ayuda. Me ha hecho muy bien".
El "Tola" quiere que Danubio sea el campeón del Apertura
"El otro dije que si perdimos era por un error nuestro y fue así. Perdimos por eso y por una idea de fútbol que no es la mía. Ser consecuente en tirarle centros a un jugador como Delorte, y si hacés un seguimiento al argentino con una cámara te vas a dar cuenta que de del 100% de las pelotas que van a él, 80% hace falta y generalmente cuando no gana una, gana otra. Nosotros perdimos el partido porque el rival hizo más goles que nosotros, pero en cuanto a la propuesta de fútbol me quedó muy contento con lo que hizo Central. Porque entre otras cosas, seguimos apostando a la juventud. No en vano terminamos jugando con dos pibes, uno de 15 y otro de 17 y nos sintieron la presión del Estadio.
Me voy con bronca, pero con esa bronca que te deja el no haber podido conseguir el resultado, pero no porque el equipo haya jugado mal. Del último campeonato a este se nos fueron varios jugadores y armar un equipo es difícil. Es fácil armar una vidriera, pero un equipo de fútbol es mucho más difícil.
Estoy tranquilo porque tengo 50 años y la cáscara bien dura. Ya no me entran ni las balas. Sé como es el campeonato y donde estoy parado. Sé como es esto y quienes son los que tienen que definir. Deseo de corazón que Danubio salga campeón del Apertura porque apuestan al fútbol y yo soy un enamorado de los equipos que apuestan al fútbol".