Luego de tantas décadas de violencia, Europa se encamina hacia una hermosa realidad: la pacificación.
Tras la disolución del IRA en Irlanda, el proceso de paz en el País Vasco (España) emerge ahora como una posibilidad real de terminar con el terrorismo organizado dentro del Estado español.
Desde luego se trata de un proceso difícil y complejo que demanda apelar a un gran espíritu de grandeza en todas las partes, para llevar a buen término las arduas negociaciones que comenzaron a asomar.
Su importancia trasciende el ámbito autonómico y nacional. El Parlamento Europeo aprobó una resolución de apoyo a la iniciativa de paz en el País Vasco, que procura arribar a una solución pacífica dentro de la legalidad del Estado español. Con ello se siguen sumando voluntades y apoyos internacionales a un proceso que parece no tener marcha atrás. El único problema es saber si ETA, esta vez, es realmente sincera.