Peñarol sacó tres triunfos del baúl de los recuerdos

| La última vez que había ganado seguido fue en el Uruguayo 2005, cuando sumó cinco victorias al hilo

JOSE MASTANDREA

Pasaron 18 meses. Un año y medio para que Peñarol volviera a ganar tres partidos seguidos. Si hasta parece mentira, pero es la realidad de un Peñarol que arrastra temporadas nefastas, con más penas que gloria.

El sábado, en el "Atilio Paiva Olivera", logró sortear un nuevo rival, superó a Cerrito por 1 a 0 y volvió a ser el de antes. Volvió a ser el Peñarol que ganaba seguido y peleaba por los campeonatos. Pero no fue fácil: "Destaco la victoria porque fue ante un equipo difícil que le había ganado bien a Danubio y le había hecho unos cuantos goles al otro grande", confió Gregorio Pérez, el hacedor de este nuevo Peñarol.

"Ahora quedan cinco finales, cinco partidos en donde nos jugamos todo", se animó a decir el Cr. Gervasio Gedanke, uno de los dirigentes que acompaña al equipo a todos lados.

Lo cierto es que el aurinegro dio vuelta la pisada y hasta se prendió en la lucha por el título, algo que no parecía posible tras un arranque de campeonato bastante similar al de los últimos años: Peñarol cayó 1 a 0 con Defensor Sporting en la primera fecha y Liverpool le empató cerca del final en la segunda, un partido que terminó 1 a 1 y sembró un montón de dudas.

Gregorio, sin embargo, no bajó los brazos: "estoy convencido que con trabajo, con entrega y con humildad, vamos a salir adelante". Y fue así. Peñarol encaró todos los partidos con esa premisa, con esa actitud y los fue sorteando poco a poco. A veces bien, a veces regular y a veces mal. Ganó, empató y perdió, pero la irregularidad de todos los equipos le permitió seguir con la ilusión intacta.

"El grupo está unido y se nota. Los triunfos tienen eso a favor, el grupo se hace fuerte", tiró Fernando Errico, integrante de la Comisión de Fútbol, otro de los dirigentes que está siempre al pie del cañón.

EL MENSAJE. Las palabras del técnico siempre fueron medidas, mesuradas pero nunca mostraron debilidad. Al contrario. Contagiaron a todos: "no se puede armar un equipo de un día para otro, eso está claro, pero igual vamos a seguir haciendo nuestro trabajo, estamos convencidos que se puede", decía Gregorio después de la dura derrota con Wanderers por 2 a 0 en la quinta fecha del Torneo Apertura.

Lesiones y expulsados fueron prácticamente una constante con la que tuvo que luchar el cuerpo técnico. La sanidad que encabeza el Dr. Alfredo Rienzi tuvo que hacer maravillas. Recuperó en tiempo récord a Paolo Montero, al "Beto" Acosta y al "Mago" Capria. Hoy todos están a la orden y listos para seguir en la lucha. Paolo se recupera de un fuerte golpe en el muslo y los enlaces están en perfectas condiciones.

El plantel comenzó a entrenar pensando en Progreso. "Nos quedan todas finales", se animó a decir Luiz Nunes, uno de los pilares que tuvo el equipo en Rivera. Y así lo sienten en Peñarol, en este Peñarol que busca volver al pasado sin perder de vista el presente.

Paolo, el capitán, tiene claro el panorama. "Hicimos un gran primer tiempo y después bajamos, pero hay que pensar en positivo. Tenemos que quedarnos con esa media hora inicial donde jugamos muy bien".

Ese parece ser el talón de Aquiles de hoy. Y no sólo Montero piensa así. "Hicimos un buen partido, preocupa ese bajón del segundo tiempo, no podemos conformarnos con treinta o treinta y cinco minutos de buen fútbol. Hay que apuntar a mejorar, a tratar de superar ese cambio tan brusco de un tiempo a otro. No podemos caer de esa manera", indicó Gregorio en el comienzo de la semana.

Peñarol ganó. Sumó su tercera victoria al hilo y vive el presente con mesura, soñando con un futuro mejor.

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