ELENA RISSO
El historiador José Rilla recibió reacciones "positivas" de distintos colegas, cuando se conoció su renuncia a la Comisión Organizadora del Debate Educativo (CODE), en medio de fuertes cuestionamientos a ese proceso.
Pero aclara que las mismas no son representantivas "en absoluto" del cuerpo docente, porque el mismo se ha "mantenido legítimamente en silencio". De todas maneras, aclara que no ha recibido "ninguna amonestación o crítica severa" por su decisión adoptada días atrás.
Rilla, de 50 años y afín al Partido Independiente, es uno de los historiadores más reconocidos del país. Fue uno de los encargados de dictar cursos de historia reciente por televisión.
-Usted dijo que la situación de la educación es una "tragedia" y que Secundaria es "un agujero negro", ¿cuándo empezó esa situación y a qué responde?
-Se pueden marcar dos etapas. Con la expansión explosiva de la matrícula en los años 40, tenemos como resultado que crecieron mucho más rápido el número de estudiantes y las demandas de la sociedad que el número de profesores, de maestros, de aulas y la cantidad de recursos. Después, vino la dictadura que fue muy dura con la educación, con los educadores, que precipitó los niveles muy abajo. No pasó en vano, pero ya ocurrió hace muchos años. Yo no puedo seguir diciendo, como lo sostuve por muchos años, que la responsabilidad mayor del desastre que es la educación tiene que ver con la dictadura. Ese efecto se atenuó. España vivió 40 años de dictadura, que afectó la vida académica. Y los españoles procuraron reaccionar con energía. Hace 25 y 30 años que estamos ensayando y errando mientras la sociedad sigue deteriorándose. En 20 años tuvimos cuatro o cinco planes diferentes que muchas veces no han sido ni siquiera seriamente evaluados.
-¿Cómo incide eso?
-Las evaluaciones internacionales nos colocan en una desventaja muy grande. Y a Uruguay en peor desventaja, porque la educación aparece como una institución neutra con respecto a la sociedad. Los pobres profundizan la pobreza. Los ricos amplían su situación. La polaridad, la tensión entre ricos y pobres aumenta y el sistema educativo ha dejado de cumplir esa función. Me parece que es trágico. Estamos mirando para el costado y dejando un capital social tirado a la basura mientras que los problemas de la educación se nos desnudan todos los días en la prensa, en Policiales.
-¿A qué se refiere?
-Una niña baleada en la puerta de un liceo, una agresión adentro o afuera de un instituto. Parece que no hay límites entre el adentro y el afuera. Los liceos son a veces tierra de nadie. Algunos tienen más de 1.500 o 2.000 estudiantes, eso es más que un pueblito del interior. Los muchachos vienen de sus casas con problemáticas diversas y el liceo no los contiene. Si tengo tres adscriptos para una población de cientos de muchachos es muy grave. Hay que crear una enorme cantidad de cargos para que ayuden a los muchachos a estar acompañados. Cuando un muchacho falta al liceo alguien tiene que llamar a la casa. No hay posibilidades de educar si no se reconstituyen esas dimensiones de la vida educativa. Creo que la educación, sobre todo la del Estado, se ha convertido en una educación pobre, para pobres. Creo que estamos al borde de tragedias, pero también en un desastre.
-¿Por qué?
-Voy a poner un ejemplo. Una de cada tres horas en Secundaria no se dictan. Hay un fuerte ausentismo de los profesores, que a su vez están muy cargados de trabajo, desorientados, deprimidos, con falta de incentivos, que cuando tienen que elegir a dónde faltan lo hacen al liceo público, que pagamos todos, y no al privado. Pero si una de cada tres horas no se dictan, podemos decir que uno de cada tres días no se dan, que uno de cada tres meses no se dictan, o que uno de los tres años del Ciclo Básico no se dicta. Si eso no es trágico, ¿qué es lo trágico en educación?
-¿Por qué eso no cambió luego de la dictadura cuando gobernaron todos los partidos?
-Hubo de todo. Empezó Juan Pivel que era un hombre que tenía una trayectoria en el sector de la educación que no se llevaba muy bien con la Universidad, era difícil armar un sistema integrado. La época de Germán Rama no fue en absoluto inocua. Se tomaron iniciativas fuertemente reformistas. Me parece que fueron livianamente tratadas en el Parlamentos. Yo sospecho que la reforma que hizo Rama era la que tenía en mente el Frente Amplio cuando llegara al gobierno. No me imagino otra conociendo a Rama y al Frente Amplio en aquellos años. Incluso hubiera negociado con el BID con la dureza que negoció Rama.
-¿Le agradaba esa reforma?
-Yo participé en los primeros años como técnico, en el diseño de programas vinculados a las ciencias sociales. Después tomé distancia porque me parecía que iba a un ritmo demasiado veloz, atado a tiempos electorales y no se nos daba tiempo para evaluar los resultados. Pero le reconozco a aquel Director de Educación un empuje y un conocimiento de la realidad que creo que no tuvo nadie. Pienso que cometió errores, en parte porque la política estuvo ausente, porque fue muy tecnocrático.
-Para Rama la reforma se está desmantelando, ¿lo comparte ?
-No me animaría a decir tanto. Creo que se está desandando el camino de formar profesores en el interior, los llamados CERP. Se está volviendo a un sistema más unificado, parecido al IPA, del cual yo soy hijo. Si tengo malos profesores, el mejor de los planes fracasa.
-José Pedro Barrán dijo que es "muy difícil" conseguir docentes de calidad, ¿ese es el problema?
-Es uno de los problemas. El otro son las instituciones. Un problema de fondo son los docentes. No sólo me refiero a la preparación académica, sino a la preparación para trabajar en instituciones en riesgo social. Un profesor tiene que ser una persona de la cultura. ¿Cuántos profesores van al cine? ¿Cuántos van al teatro?
-Le van a decir que no lo hacen por los salarios que tienen.
-Probablemente tienen razón. Pero también tiene razón aquel que dice que si el profesor pertenece al ámbito de la cultura y no va al cine, al teatro, no sabe lo que es el rock, nunca escuchó a Mozart, ¿cómo puede plantarse frente a una clase? Los institutos de formación docente se llenaron de muchachos que quieren ser profesores. Eso es muy bueno, pero no hay capacidad para formarlos al ritmo que se necesita. Esos muchachos vienen de un origen social, de un lugar que no es el mismo del que venían los profesores en la época de Antonio Grompone cuando se fundó el IPA. Vienen de Barros Blancos, no tienen en la casa una biblioteca. Yo cuando estudiaba en el IPA usaba la biblioteca de mi padre y de mi tío y después me iba comprando mis libros. Muchos de los muchachos que hoy quieren ser maestros y profesores con respecto a sus familias son mutantes. En la casa no tienen más que la guía telefónica. El piso del que parto es muy bajo. Tenemos un problema, reconozcámoslo.
-¿Y eso cómo se arregla?
-Hay que tener más paciencia, hay que formar mejor a los profesores. Creo que la sociedad tiene mucha creatividad. Aquí está todo demasiado regulado. Hay muy poco margen para la experimentación. Se necesitan más recursos.
-¿No es un problema la excesiva dimensión que se le da a la educación pública?
-La educación pública o estatal se supone que debe ser la garantía para que todos aquellos que no pueden acceder a una educación de calidad, por razones económicas o de marginación, puedan acceder a ella y opere como mecanismo de formación. Desde hace años, lamentablemente la educación estatal se parece cada vez más a una educación para los pobres y a una educación pobre. Pobre en recursos, en imaginación, en gestión. En tanto, la educación de propiedad privada tiene más capacidad de innovación. Esto es profundamente desigualitario, porque utilizan los mismos profesores. Alguien se tiene que poner a pensar estas cosas. La educación no resuelve el problema de la equidad. Lo profundiza. Educación pobre para pobres que reproducen el círculo de la pobreza. José Pedro Varela, que no es santo de mi devoción, decía: cuando hablamos de educación del pueblo no estamos hablando de educación para pobres. Lo decía bien. Yo diría que hoy se parece mucho más a eso. A una educación para pobres. Y me parece que es profundamente injusto. Me parece que no tiene nada que ver con una sensibilidad proveniente de la izquierda, que debería tener como eje de las preocupaciones la cuestión de la equidad, de la igualdad, pero planteadas en serio.
Los mitos
Hay "ejemplos" en la sociedad uruguaya que deben ser "duramente revisados" y para eso se necesitan "intelectuales desenfadados", dijo Rilla. "Si un intelectual no sirve para eso, que no hable". Primero, mencionó a José Pedro Varela, cuya tradición se debe "desarmar un poco y cuestionar". También citó a la Generación del 45, porque "es parte de nuestra mitología de país culto, igualitario e instruido". Y en tercer lugar ubicó al fútbol uruguayo. "Por más miserable que sea el triunfo, la garra se actualiza", afirmó.
Movimiento tupamaro fue primero
La oposición denunció violaciones a la laicidad, como la charla de un diputado en un liceo, ¿eso aporta a enseñar historia reciente?
-La historia reciente es muy sensible, no se resuelve sólo con la historiografía. Necesitamos de los historiadores, de las familias, de los medios de comunicación. Una persona joven podrá entender si ese triángulo funciona de una manera sana. No estoy seguro que esté funcionando bien. Si no se habla en la mesa familiar, todo lo que haga la vida académica no sirve para nada. Con relación a las intervenciones de diputados en los liceos, no pondría en ello ningún escándalo. En términos generales no conozco el contenido de su intervención. Pero no me asusta en absoluto que un diputado vaya y cuente lo que hizo. Aquí en Uruguay confundimos laicidad con laicismo. La laicidad es una cosa, el laicismo es esto que tiene Uruguay desde hace años, cosas de las que no puede hablarse en beneficio de vaya a saber qué cosa. De religión no se puede hablar, salvo en las clases de historia. La dimensión espiritual de la gente parece que no existe. Yo estoy en contra. De política tampoco se puede hablar.
-El historiador Carlos Demasi dijo que no se puede establecer si primero fue la guerrilla o la represión, ¿lo comparte?
-Las primeras manifestaciones del movimiento guerrillero son previas a la intervención de las Fuerzas Armadas en la lucha contra la guerrilla. Creo que no hay -serenamente lo digo- ninguna posibilidad de inscribir aquellas luchas en el proceso de fortalecimiento de la democracia. Estoy convencido de que eran luchas dirigidas a debilitar una democracia en la que, por otra parte, progresivamente muy pocos creían en serio.
-Sanguinetti dice que existe la idea de que los tupamaros lucharon contra la dictadura.
-Los tupamaros y movimientos vinculados a la guerrilla -no todos-, después de 1985 trataron de vincular sus objetivos con luchas por la democracia. Operación intelectual que para concretarse requería de un cierto cambio de la historia. Tengo la peor opinión del gobierno de Pacheco, no tengo buena opinión de los gobiernos previos pero no me cabe la menor duda de que aplicaron institutos previstos en la Constitución. Pacheco la violó de manera sistemática, cuando clausuró a medios de prensa y siguió en una escalada represiva. Pero el movimiento de los tupamaros se había iniciado bastante antes. No es posible inscribir las luchas tupamaras en luchas por la democracia y contra la dictadura. No lo decían los tupamaros. Sólo haciendo ahora una operación de imaginación o la construcción de un relato político, puedo decir lo contrario.