La "petrodiplomacia" de Chávez no le alcanza en algunas batallas

| El venezolano recorrió el mundo tras votos para el Consejo de Seguridad y sus promesas no han dado resultado

CARACAS | VICTOR FLORES, AFP

La petrodiplomacia del presidente Hugo Chávez mostró sus límites esta semana en la ONU, donde aún no logró su objetivo de conseguir un puesto en el Consejo de Seguridad, mientras su influencia política en América Latina sufrió retrocesos.

Venezuela obtuvo un apoyo de apenas 75 países, tras una campaña basada en la figura de Chávez -quien viajó a Europa, Rusia, Irán, Siria, China, Vietnam y Africa-, en la que los pactos energéticos fueron su carta fuerte.

Para Chávez, una derrota en la ONU sería una "victoria moral" contra las presiones de Estados Unidos, que respaldó a Guatemala.

Las dificultades en la ONU se suman a los conflictos diplomáticos con México, Perú y Chile, su salida de la Comunidad Andina y el Grupo de los Tres (Colombia y México), los desaires de España, y el uso de la figura de Chávez para demonizar a sus aliados en las elecciones, como en Nicaragua, Ecuador y Perú.

Sin embargo, Caracas conserva a sus aliados del Mercosur, aunque guardan distancia de la línea de choque con Washington y parecen preferir una solución de compromiso.

Argentina recomienda una salida "intermedia" y Brasil opta por una posición discreta en la votación "ante las más recientes extravagancias del presidente venezolano (...) como llamar demonio a George W. Bush en plena Asamblea General de la ONU", según el matutino O Estado de San Pablo.

Esos episodios no sorprenden al círculo íntimo de Chávez quien, en medio de su campaña por la reelección presidencial, recurre a menudo a la confrontación con Estados Unidos, con el petróleo en el centro de una intensa disputa geopolítica.

"El petróleo es un arma estratégica del mismo peso que una división del Ejército", dice Alberto Müller Rojas, general de división del Estado Mayor del Presidente Hugo Chávez.

"La petrodiplomacia es una reacción frente a la diplomacia petrolera norteamericana. Los actos de EE.UU. en los últimos 10 años, incluyendo la primera Guerra del Golfo, las guerras en los Balcanes y en Afganistán, están destinados al control de los recursos y las vías de distribución del petróleo", aseguró el militar para quien el petróleo "es el corazón del problema".

Edmundo Gómez Urrutia, embajador durante 33 años hasta 2004, cuando puso fin a seis años al servicio de Chávez, dice que "el poder energético es el motor de la geopolítica" de Chávez.

Sus ambiciosas metas son: "La alianza estratégica multipolar con países como Rusia y China, el acercamiento con el islamismo radical a través de Irán, la expansión de la diplomacia petrolera, la politización del Mercosur y la formación de la Federación de Estados de América del Sur".

A pesar de los ingentes recursos financieros gracias al boom petrolero y un entorno internacional propicio, Chávez atraviesa "por una fase riesgosa y conflictiva del proceso que puede generar vulnerabilidades", advirtió.

El veterano diplomático señaló una paradoja: Chávez prosigue con "una retórica muy fuerte contra Washington y continúa el constante suministro de crudo a los mercados estadounidenses", 1,5 millones de barriles diarios.

Chávez tienta a sus aliados sudamericanos con una cartera de planes faraónicos: el Banco del Sur, el Gasoducto del Sur, Petrosur, Petrocaribe, la cadena televisiva Telesur, y la exportación de sus programas sociales, como la Misión Milagro, para ofrecer a los pobres cirugía oftalmológica.

Sin embargo, la pieza maestra del modelo de integración energética de Chávez en Latinoamérica, la Alianza Bolivariana para las América (ALBA), sólo es seguida sin reservas por Cuba y Bolivia, entre problemas para el presidente Evo Morales por temores de una intromisión de Chávez.

El sociólogo francés Alain Touraine afirma en la última edición de la Revista Nueva Sociedad, que "el futuro político del continente" se juega en Bolivia, si logra "ganar independencia respecto de la retórica de Chávez".

Uruguay en la ONU

La imposibilidad del plenario de la ONU de decidirse entre Guatemala y Venezuela para el asiento latinoamericano en el Consejo de Seguridad, llevó a que comenzara a crecer la candidatura de Uruguay para el puesto. Funcionarios venezolanos, mencionaron que Uruguay sería una buena opción alternativa; el canciller chileno habló de lo mismo. Uruguay, por ahora, vota por Venezuela.

¿Encontraste un error?

Reportar

Te puede interesar