Antonio Larreta
Coincidiendo más o menos con el cierre de la espléndida evocación de Delmira Agustini que organizó el Centro Cultural de España "a cura de" Carina Blixen, leo un pequeño y precioso libro de Cal y Canto en el que María Inés Larre Borges, con prólogo de Idea Vilariño, reúne lo más válido de la correspondencia de la poeta, que incluye irremediablemente, y felizmente, las famosas "cartas tontas"que cruzaron Delmira y Enrique Job Reyes desde l908 hasta1914, amén de la correspondencia de Ugarte, enriquecida por nuevos textos, la del sorprendente Manino -tan pocas, qué lástima-, las de Darío y las de Roberto de las Carreras. Salvo un hallazgo milagroso, de esos que a veces se producen en la literatura, el inteligente y bien calibrado librito de Larre Borges agota la correpondencia de Delmira.
Me queda una duda. Todos conocemos las cartas tontas, en que Delmira firma o se refiere a sí misma como la Nena, tu Nena y hasta Potota, y en que la farsa infantil no reconoce límites. También su corresponsal, el famosamente aburrido y más famosamente uxoricida Reyes, entra en el juego de la bobera y los errores de caligrafía. Hay una larga estadía en Buenos Aires de Delmira y sus padres, en que con frecuencia diaria los novios casi nunca se salen del lenguaje casi idiota.
Sólo en una oportunidad, Delmira protesta por un atrevimiento del novio. Ha osado escribir una palabra en el sobre y se lo reprocha dos veces. Nunca sabremos qué palabra era. Delmira debe haber roto esa transgresión de las reglas cometida por Enrique en una ofuscación momentánea. Esa protesta de Delmira parece casi la de un espía traicionado por su corresponsal. Está hablando de un código rígido y sofisticado que tiene poco que ver con un juego de niños. Entonces sobreviene la pregunta: ¿las cartas tontas eran solamente cartas tontas, o hay otra lectura -en código- que las convierte en otra cosa? En cartas abiertamente eróticas, por ejemplo. Todavía en 1914, 6 años después, ¿es verosímil que un hombre como Enrique Job Reyes siguiera cruzándose boberías con una mujer que ya no tenía nada de niña? A la que va a matar a los pocos meses, entre otras cosas. El problema con que me encuentro es que no sé descifrar códigos, como los personajes de Dan Brown.