Pedaleando la "soledad" por América

Después de un año y tres meses de viaje, recorriendo 18.000 kilómetros en 16 países de Latinoamérica, el mexicano Ruben Gómez se cansó y decidió volver a su patria. Pero eso será en un par de semanas, por ahora se queda en Uruguay.

"Yo vivo al día, no puedo planear a largo plazo porque la vida me ha enseñado a planear como inmortal pero a vivir como mortal", afirma Ruben.

Su viaje estuvo motivado en la necesidad de aprender y conocer las culturas indígenas latinoamericanas. Su objetivo es escribir un libro sobre el tema no bien llegue a México.

Para ello visitó y convivió con más de 16 etnias de México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Bolivia, Costa Rica, Panamá y Paraguay.

Profesor de inglés y músico, Ruben se define como "un consentido de la vida", y dice que la experiencia le aportó nuevos hábitos, como tomar mate, madrugar, meditar y, sobre todo, ser muy previsor.

Su promedio en ruta es 100 kilómetros por día. Los cuarteles de bomberos de toda Latinoamérica fueron su refugio para pasar las noches y comer algo caliente.

El cuartel Centenario de Bomberos también fue su hogar hasta que conoció a un ciclista que le ofreció alojamiento en su casa.

Durante el viaje no se enamoró porque su plan es no cambiar de planes. Los lazos con México los mantiene a través de su sitio web, www.ubinturas.com.ar. Allí cuenta las peripecias de su viaje, que su comida preferida es "curry con arroz" y que si tuviera que elegir una película opta por "Forrest Gump".

Ruben partió con U$S 100 y 80 kilos de peso en la bicicleta, sugerentemente llamada "soledad". Para solventar su estadía trabajó dando clases de inglés, de español, cocinando en restaurantes mexicanos, pintando paredes y como artesano fabricando pulseras de hilo.

"En el camino me han desaparecido muchas cosas", dice.

En Honduras, por ejemplo, fue víctima de un robo que le "tem-pló el espíritu". Un colega ciclista lo acompañaba "amablemente" cuando súbitamente sacó un revolver y le robó el casco, el reloj, un celular y la billetera. La bicicleta no se la llevó porque es demasiado pesada para cargarla y huir. Después del incidente quedó con miedo, pero pudo superarlo y seguir.

Dice que todavía no tuvo tiempo de racionalizar la importancia del viaje, pero creé que cuando llegue a México y piense con tranquilidad le "va a caer la ficha, como dicen ustedes".

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