La prueba nuclear de Corea del Norte está en duda, pero demuestra la voluntad del régimen de ser considerado miembro del club nuclear, lo que podía tentar a Japón, Corea del Sur e incluso Taiwán. Un Irán nuclear, podría darle la idea a Arabia Saudita, Turquía, Siria y Egipto.
Es muy pronto para saber si esa carrera armamentista ocurrirá. El nuevo premier japonés, Shinzo Abe, declaró que conseguir armas nucleares "no es una opción para nuestro país". Por ahora, Japón se protegerá con el paraguas nuclear de EE.UU..
Pero el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNPN), está amenazado. Firmado en 1968, ha sido relativamente exitoso. En 1963, Kennedy predijo que en 10 años, 15 o 20 países tendrían armas nucleares. Aunque el tratado dejó algunos huecos peligrosos (Israel, India y Pakistán no lo firmaron, y desarrollaron armas nucleares), hay sólo nueve potencias nucleares, incluyendo a Corea del Norte).
El TNPN fue una negociación entre los que tenían y los que no tenían energía nuclear. A cambio de una promesa de las potencias nucleares declaradas -que hoy son Estados Unidos, Rusia, Gran Bretaña, China y Francia- de reducir y eventualmente eliminar su stock nuclear, el resto del mundo se comprometió a usar la tecnología nuclear sólo con fines civiles.
El trato no se cumplió del todo. A medida que la física nuclear se hace más fácil de entender, muchos países -hasta 40- podrían en teoría desarrollar armas nucleares.
Tampoco las potencias declaradas hacen muchos progresos en el desarme. A pesar de que los stocks de cabezas nucleares bajaron desde la guerra fría, la política reciente de EE.UU. alienta la proliferación nuclear. Funcionarios estadounidenses hablan de crear una nueva generación de armas nucleares, las rompebunkers, pero el Congreso le negó los fondos. EE.UU. también hizo la vista gorda cuando en 1998, India y Pakistán realizaron pruebas atómicas. Incluso este año la Casa Blanca firmó un controversial acuerdo de cooperación nuclear con India que legitima su programa militar. THE ECONOMIST