Se avecina un nuevo aniversario de la tristemente célebre "Toma de Pando", una demencial operación pergeñada por los "cerebros" de la guerrilla tupamara que el 8 de octubre de 1969 decidieron que no había mejor forma de homenajear a su malogrado líder espiritual, Ernesto "Ché" Guevara, que tomar a sangre y fuego, y con el costo que fuera, la industrial ciudad de Pando.
Este año, como todos los años desde 1984, cuando una ley los amnistió y los dejó en libertad, los guerrilleros de entonces se reunirán este 8 de octubre en Pando. No lo harán para pedir disculpas por aquel acto criminal, o por las vidas inocentes que aquella demoníaca acción se cobró. Lo harán para reivindicar aquel acto bélico, perpetrado durante un gobierno democrático, al que siguen exhibiendo como una condecoración a la vista y paciencia de todos.
¿Pedirán perdón esta vez? ¿Admitirán -como lo hicieron en el libro "Actas Tupamaras", prologado por el mismísimo Eleuterio Fernández Huidobro- que aquel disparate perseguía como objetivos realizar "propaganda, finanzas y pertrechamiento", así como "hacer una demostración de fuerza" tal que "alentara" la lucha popular contra un gobierno democráticamente electo? ¿Recordarán, por ejemplo, que llegaron a fingir la repatriación de restos de un uruguayo fallecido en Buenos Aires para trasladar hasta el cementerio de Soca a guerrilleros y armamento, camuflados en las carrozas fúnebres y cuidadosamente acondicionados dentro del féretro? ¿Y que le robaron el auto a una mujer que estacionaba un Peugeot frente al Hospital Italiano para utilizar el vehículo durante su ofensiva?
¿Y que tomaron la comisaría de Pando a punta de metralleta, en un operativo del que participaron una decena de guerrilleros, y que terminó con los efectivos policiales en las celdas y los detenidos por diversos delitos libres? ¿Y que cuando se retiraron se llevaron consigo "unos cuantos fusiles máuser alemanes" y "todas las armas cortas" que encontraron en el lugar?
¿Harán mención este año a la forma en que tomaron el Cuartel de Bomberos de Pando en aquella mañana? ¿Y a que un bombero tuvo que pedirles por favor que dejaran de disparar porque su esposa pasaría a buscarle y podría resultar herida? ¿Y a que, en un acto digno de ser recordado, redujeron a punta de pistola a un cobrador de la OSE?
¿Se ufanarán de que aquel día tomaron por la fuerza la central telefónica de UTE en Pando, para lo que tuvieron que reducir a una veintena de trabajadores? ¿Y de la toma del local del Banco República, apuntando a los cajeros a través de las ventanillas y saltando mostradores para reducir al resto del personal? ¿Y del operativo que les permitió tomar las sucursales del Banco Pan de Azúcar y el Banco de Pando, siempre encañonando trabajadores? ¿Contarán este año cuánto dinero se llevaron en aquella "romántica" jornada de las tres instituciones y a dónde fue a parar ese dinero? ¿Y del inocente al que mataron mientras salía de un bar, cuando los tupamaros se tiroteaban con la Policía al término de su asalto al Banco de Pando?
¿Serán este año capaces de contarle a las nuevas generaciones, que los idolatran sin saber de lo que fueron capaces, de los feroces tiroteos que mantuvieron con la Policía tras perpetrar los asaltos y copamientos que todavía celebran? ¿Y de las vidas que se perdieron de uno y otro bando tras la insanía mesiánica de quienes resolvieron tomar una ciudad entera para robar, tirar unos panfletos y levantar a un pueblo en armas? Ojalá lo hagan, aunque de veras lo duro. Viven cómodos ufanándose de lo que nadie sabe que hicieron, y celebrando tropelías de la peor especie. Pero hay que tenerles fe. Quizá éste sea el año del sinceramiento. Si se animan, les juro que este 8 de octubre no me lo pierdo por nada del mundo.