Los emigrantes mantienen a países latinoamericanos

| El dinero que envían los que residen fuera del país llega a igualar la principal producción de naciones de la región

DANIEL ISGLEAS

Llámese el "exilio económico" para algunos, o la "remesa" para otros, el envío de dinero de los emigrantes a sus familias muestra volúmenes enormes en todo el mundo y hasta llega a convertirse en pieza clave del funcionamiento del propio Estado, como ocurre en países como Paraguay, El Salvador y Ecuador.

Las cifras actuales, a marzo de 2006, ubican las remesas en U$S 263.000 millones en todo el mundo, de los cuales U$S 52.550 millones ingresan en América Latina.

Dentro del subcontinente, México va a la cabeza recibiendo U$S 22.300 millones, una cifra similar a la que ese país logra anualmente por sus exportaciones de petróleo.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), los emigrantes latinoamericanos transfieren U$S 2.600 millones por año solamente desde España.

Qué hacer con ese dinero y cómo protegerlo y reutilizarlo en beneficio de la producción nacional fue uno de los temas centrales de discusión en las mesas de trabajo del II Foro Parlamentario Iberoamericano.

Por ejemplo, legisladores de varios países, incluyendo al senador nacionalista Luis A. Heber, propusieron una legislación urgente sobre el tema.

En México, por ejemplo, las remesas que llegan del exterior son gravadas por empresas que, muchas veces, son transnacionales, con lo que no llegan completas a las familias.

En Ecuador se reciben cerca de U$S 2.000 millones por año, lo cual representa el 30% del presupuesto del Estado.

Carlos Sotelo García, senador mexicano, sostuvo que el principal ingreso de su país es a través del petróleo.

"En 2005 el ingreso por petróleo fue de U$S 28.000 millones, y por concepto de remesas de la migración mexicana a Estados Unidas el ingreso anda en poco más de U$S 20.000 millones. El ingreso por remesas apunta a empatar y a rebasar muy pronto el ingreso por petróleo", advirtió el senador.

Pero en México las remesas tienen un impacto en el desarrollo regional.

Por ejemplo, explicó que "el Estado de Zacatecas es uno de los que mayor migración tiene en términos de porcentaje: el 50% de su población vive en Estados Unidos, y el principal componente de su desarrollo son las remesas.

En México se ha implementado un programa que se conoce como tres por uno: por cada dólar que aporta el emigrante, el gobierno local de un Estado pone un dólar y el gobierno federal nacional pone otro dólar, y de esa manera se hacen caminos, escuelas e iglesias", contó .

FACILIDADES. Los parlamentarios propusieron que la próxima Cumbre Iberoamericana de jefes de Gobierno, debería demandar una inmediata legislación fiscal que permitan la mayor transparencia y facilidad para el envío del dinero.

Otro caso es el de El Salvador, donde hay 2 millones de personas nacidas en ese país que viven legalmente en Estados Unidos.

Un miembro del Parlamento de ese país contó en la comisión que el Estado depende "en buena parte" del dinero que remiten sus connacionales.

"El gobierno se preocupa por- que las remesas sigan llegando", subrayó, al punto tal, que el propio Estado "ha desplazado a los gestores a fin de establecer un canal único de envío y traslado, obviamente a cargo de grandes empresas".

La única voz disonante fue la de Olga Uribe, la representante de Venezuela, que afirmó que las remesas "no pueden ni deben constituir políticas de desarrollo", porque son de carácter "privado".

"Están manejadas por empresas que explotan a los emigrantes que las envían. Para nosotros, el Estado no puede intervenir ni controlar esas remesas. Por lo tanto, no puede considerarse que esas remesas vayan a constituirse en una política de desarrollo", destacó la legisladora, para agregar que, según su punto de vista, las remesas "no pueden ser un reemplazo de la ayuda oficial del desarrollo".

Luego, un legislador ecuatoriano propuso dar la oportunidad a la familia de los emigrantes que reciben remesas del exterior de que inviertan ese dinero en actividades productivas, fundamentalmente microempresas, para que no todo se dedique al consumo.

"Nos hemos percatado de que la mayor cantidad de dinero que recibe la familia del emigrante en Ecuador lo utiliza en cualquier tipo de actividad, o para adquirir bienes de consumo, y no lo invierte en absolutamente nada. Entonces, se vuelven improductivas y piensan que esa es la mejor forma de obtener dinero: dependiendo del emigrante que se ha ido del país dejando la familia, sacrificando todo lo que tenía, y así sobreviven a sus costillas", sostuvo.

Cerrando las intervenciones, el senador Heber apoyó las iniciativas tendientes a estimular que las remesas se destinen a proyectos de inversión, sosteniendo que de esta forma se podría revertir lo que ocurre, no sólo en Uruguay, sino en casi todos los países latinoamericanos.

España y Estados Unidos

Unos 25 millones de adultos nacidos en América Latina y el Caribe viven fuera de sus países. Casi 2/3 de ellos mandan dinero a su país periódicamente, con un promedio de entre 100 y 300 dólares en cada envío.

Fueron U$S 105 millones que llegaron el año pasado a Uruguay por ese concepto, solamente desde Estados Unidos. Esa cantidad es prácticamente la mitad de la inversión extranjera directa.

La mayoría de los emigrantes uruguayos se fueron a Estados Unidos (33.3%) y a España (32.6%). Luego, las opciones de los compatriotas más importantes que continúan en la lista, aunque a mucha distancia, son países como Argentina (8.5%) e Italia (4.7%).

Esta distribución geográfica de la actualidad es muy diferente a la observada entre los emigrantes de la década de los 70, cuando casi el 50% se dirigió a la Argentina, 11% a Estados Unidos, 7.4% a Australia, 7.2% a Brasil y 4.8 % a España.

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