CASTEL GANDOLFO | ANSA, AP y AFP
Utilizando el francés, considerado el "idioma de la diplomacia", el papa Benedicto XVI reiteró ayer su "respeto" por el islam en un breve encuentro con representantes de veinte países de habla musulmana, y subrayó la "necesidad vital" de un diálogo interreligioso. Tras la reunión de aproximadamente media hora, que incluyó un discurso de cinco minutos, las partes parecieron concluir que el entredicho por las declaraciones del Sumo Pontífice de dos semanas atrás parece haber llegado a su fin.
"El diálogo entre cristianos y musulmanes no es algo opcional. Es una necesidad vital de la cual, en gran medida, depende nuestro futuro", expresó el Papa.
El 12 de setiembre, el Papa citó las palabras de un emperador bizantino que consideraba que algunas enseñanzas del profeta Mahoma eran "malas e inhumanas", en particular su orden para "propagar la fe mediante la espada". La furia en los países islámicos fue casi inmediata. Tomando en cuenta el antecedente de febrero tras la publicación de las caricaturas de Mahoma en medios europeos, más la alta investidura de quien era autor de estas nuevas afirmaciones, no fueron pocos los analistas que predecían un nuevo y sangriento capítulo en la "guerra de las civilizaciones".
Sin embargo, los ánimos se fueron apaciguando. Incluso el viernes, una "jornada de furia" convocada por clérigos no tuvo una aceptación masiva. Los mensajes conciliatorios desde el Vaticano, señalando el "pesar" del Papa ante una "malinterpretación" de sus dichos, parecieron haber surtido efecto.
CONOCIDAS. El Papa no reiteró ayer sus polémicas expresiones. "Las circunstancias en las que nació este encuentro son conocidas", se limitó a decir ante embajadores acreditados en el Vaticano y representantes de 21 países de mayoría musulmana, de la Liga de Estados Arabes, la Liga Musulmana Mundial y dos organizaciones islámicas en Italia, en el Salón Suizo de la residencia papal de verano en Castel Gandolfo.
Sí se manifestó satisfecho de la convocatoria para "consolidar la amistad" entre el Vaticano y los países de fe islámica. Benedicto XVI reiteró su "estima y profundo respeto" por esa religión que cree "en un único Dios".
No fue el único concepto que reiteró el Papa aprovechando la presencia de los dignatarios musulmanes. Recalcó la necesidad de un trabajo conjunto entre cristianos e islámicos para impedir "toda forma de intolerancia y toda manifestación de violencia".
El Sumo Pontífice también citó palabras de su predecesor, Juan Pablo II, en lo referido a la libertad religiosa, como cuando el fallecido Papa subrayó "en su memorable discurso a los jóvenes musulmanes de Marruecos". El mismo decía, recordó el Papa, que "el respeto exige reciprocidad, sobre todo desde el punto de vista de la libertad religiosa".
La mención al carismático Juan Pablo II no fue caprichosa: fue el primer Papa que entró a una mezquita (en Damasco en 2001) y quien tuvo al diálogo interreligioso como uno de los puntos fundamentales de su Pontificado.
SALUDO. Luego del breve discurso, el Papa se levantó de su trono para estrechar la mano de los dignatarios musulmanes. A cada uno de ellos les dispensó unos minutos de charla personal e informal.
Los representantes islámicos habían recibido al Papa con aplausos. Se limitaron a escuchar sus palabras y en su mayoría se negaron a efectuar declaraciones. Sin embargo, algunos de ellos dejaron entrever señales positivas.
El embajador de Irak, Ismail Yelda, dijo que el Papa habló como "lo esperábamos". El iraní, Ahmad Fahima, calificó como "fructífero" el encuentro. "Util", dijo el de Bosnia-Herzegovina, Miroslav Palameta.
Las frases de la polemica
"Me acordé de todo esto cuando recientemente leí la parte editada por el profesor Theodore Khoury del diálogo que el docto emperador bizantino Manuel II Paleólogo, tal vez durante el invierno del 1391 en Ankara, mantuvo con un persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos. Fue probablemente el mismo emperador quien anotó, durante el asedio de Constantinopla entre 1394 y 1402, este diálogo. De este modo se explica el que sus razonamientos son reportados con mucho más detalle que las respuestas del erudito persa".
"En el séptimo coloquio editado por el profesor Khoury, el emperador toca el tema de la yihad (guerra santa). Seguramente el emperador sabía que en la sura 2, 256 está escrito: `Ninguna constricción en las cosas de la fe`. Es una de las suras del periodo inicial en el que Mahoma mismo aún no tenía poder y estaba amenazado. Pero, naturalmente, el emperador conocía también las disposiciones, desarrolladas sucesivamente y fijadas en el Corán, acerca de la guerra santa"
De manera sorprendentemente brusca se dirige a su interlocutor simplemente con la pregunta central sobre la relación entre religión y violencia, en general, diciendo: `Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba`.
Aclaración repetida
Benedicto XVI ha reiterado estos días que lamenta las consecuencias que tuvo su discurso, aunque no ha llegado a pedir excusas expresamente. El Papa sostiene que sólo trataba de explicar que la religión y la violencia no pueden ir de la mano. Tras el discurso, miles de musulmanes se manifestaron contra las palabras del Papa, cometiendo diversos actos violentos. Una monja católica fue asesinada en Somalia, al parecer en represalia por las palabras de Benedicto XVI.