SILVIA PEREZ
Los hinchas de Nacional están como locos. Basta con pasar a cualquier hora por la Tribuna Olímpica del Estadio Centenario, donde se venden las entradas, para darse cuenta que el entusiasmo por el partido del próximo jueves frente a Boca Juniors por la Copa Sudamericana es enorme.
Ayer, las colas llegaban siempre hasta la calle y el ritmo de venta era constante. Ancianos y niños, hombres y mujeres, ejecutivos impecablemente vestidos y obreros en mameluco. Algunos llegaban en bicicleta, otros caminando y más de uno se bajaba de un auto impresionante. Pero todos, absolutamente todos, estaban unidos por la misma pasión: el amor por el bolso.
No hay quien no tenga claro lo que significa el poderío del equipo argentino, pero muchos manifestaron su confianza en los jugadores de Martín Lasarte. Otros, mientras tanto, confiaron ser hinchas de diversos equipos y haberse tentado con la posibilidad de ver a Boca. Eso sí, no les daba para ir a la Colombes y la mayoría compraba entradas para la Tribuna Olímpica.
Pasado el mediodía corrió la versión de que tanto las entradas de la tribuna Amsterdam como las de la Olímpica se habían agotado, pero se trataba de una falsa alarma. Es que se habían terminado las que habían traído de la AUF y un funcionario tuvo que regresar a la calle Guayabo a buscar más. Un rato más tarde todo volvió a normalizarse.
YO ARGENTINO. Ninguna ventanilla anunciaba la venta de entradas para la tribuna destinada a los hinchas xeneizes, seguramente para evitar inconvenientes. Aunque varios policías garantizaban la tranquilidad del lugar.
Era necesario preguntar en distintas ventanillas hasta dar con el funcionario autorizado a vender entradas para la Colombes. Esa ventanilla tenía colgado un cartel que anunciaba la venta de boletos para la Amsterdam, pero también se vendían para la Colombes. Al principio corrió el rumor de que sólo se expedían entradas para la Colombes a quienes mostraran el documento argentino, pero uno de los funcionarios de la AUF lo desmintió. "¡No! ¡Si más de uno del otro cuadro ya compró entradas!", contó.
REVENTA. Aunque fuentes tricolores habían anunciado que no se iban a vender más de cuatro entradas por persona para evitar la reventa, la decisión quedaba a cargo de los boleteros. Por lo general no vendían más de cinco o seis por persona, pero dependía de la cara del cliente.
Por otra parte, los revendedores estaban por los alrededores ofreciendo su mercadería como siempre. "¡Tengo Amsterdam! ¡Están agotadas!", vociferaba uno de los más conocidos.
En la víspera, el valor de una tribuna Amsterdam, cuyo costo en ventanilla es de $ 40, era de $ 60. Pero claro, recién era lunes y, como admitió uno de los revendedores, con el correr de los días y hasta de las horas los precios iban a ir subiendo.
"Hasta llegar al jueves a la hora del partido, ahí comienzan a bajar", confesó.
TESTIMONIOS. Franco y Verónica se iban felices con las entradas para la América que acababan de adquirir. Son hermanos, colonienses, y los dos están estudiando en Montevideo. Franco hace periodismo y Verónica psicología. Habían comprado tres porque esperaban la visita de Beatriz, su madre, que es "tan bolsa" como ellos e iba a viajar desde Colonia para ir al partido. El padre, Nelson, se quedaba en Colonia porque tiene el corazón amarillo y negro. "Tengo recién 18 años y nunca vi un partido como este. Tengo que aprovechar", contó Franco.
Víctor (42) vestía impecablemente y se iba rápidamente porque llegaba tarde a su trabajo. Había hecho un alto en el Estadio para comprarle las entradas a sus cuatro hijos que iban a ir a la Amsterdam con otros amigos. "Yo también soy de Nacional, pero rara vez vengo al fútbol. Con los años he ido perdiendo la pasión", admitió con un dejo de tristeza.
Eduardo, un visitador médico de 59 años, había comprado dos entradas para la Tribuna Olímpica. Iba a ir con su hijo Pablo, de 29. "Esperamos el partido con mucha fe y esperanza. No hay nada imposible", dijo.
Rogelio (49) también estaba en la fila para adquirir dos Olímpicas. Una para él y otra para su hijo. "El es de Peñarol, pero me acompaña con gusto. Además, uno no tiene la posibilidad de ver a Boca todos los días", contó.
Andrés tiene 24 años y trabaja arreglando computadoras. Es fanático de Nacional y no podía perderse este partido. "Yo voy siempre a ver al bolso. Iría igual aunque en lugar de jugar con Boca lo hiciera con Gimnasia, pero reconozco que con Boca va a estar bueno el espectáculo. Creo que vamos a sacar un buen resultado. Los jugadores están bien y a Boca le puede haber afectado el cambio de entrenador", explicó.
Elías, un artesano de 24 años que es hincha de Cerrito, le había prometido a su hermana Leticia, bolsa fanática, que la iba a acompañar. "Voy a ir de onda, pero también me motiva ver a Boca".
Stefanía es estudiante de gastronomía, tiene 23 años y está a punto de irse a trabajar a Irlanda. Por eso aprovecha los momentos que le quedan para compartir con su hermano Felipe, de 15. "Tuve que sacar Olímpica porque él, que juega al básquetbol en Tabaré, está fracturado. Yo soy hincha de Defensor Sporting, pero a mi hermano le encanta el fútbol y quería ver a Boca, entonces lo invité", dijo orgullosa.
Silvana hacía la cola junto a una amiga, pero en realidad su intención era acompañar a su esposo al partido. El es bolso y ella no, y los hijos salieron uno para cada lado. "Vamos en familia, y uno acompaña", explicó. Yo no voy a hinchar por Boca, pero tampoco me da para festejar un gol de Nacional. ¡Tampoco es cuestión de traicionar a Peñarol!, aclaró.
Erico no tuvo problemas para conseguir las ocho entradas que necesitaba. "Se ve que no tengo pinta de revendedor", explicó riéndose. "Somos todos bolsos y vienen varios familiares de Durazno para el partido. Además, estoy muy seguro de que va a ser una fiesta", enfatizó.
Los vendedores piensan en los más pequeños
Carlos es uno de los vendedores que ya han instalado sus puestos de venta de banderas y gorros en el Estadio. El hombre, que hace más de 30 años que se dedica a lo mismo, corroboró el entusiasmo. "Vine hoy pensando que todavía no iba a vender mucho, pero fue todo lo contrario. Hay una gran euforia". Los precios de las banderas van desde $ 100 a $ 250; mientras que las camisetas de niño salen $ 250 y las de adulto $ 100 más. Hay gorros desde $ 50 y Carlos amplió sus ofertas a baberos, chupetes y ¡mamaderas!".
Un Recoba va al partido
Raúl Recoba, el padre del "Chino", también hacía la cola para adquirir tres entradas. Irá a la Tribuna América junto a su esposa y su hija menor. El hombre se siente un bolso más. "Es un gran desafío para nosotros. El partido frente a Boca nos va a demostrar dónde estamos parados".