JORGE SAVIA
Venía para "noche de brujas". Temprano, Alberto "Tato" Amaya -hermano de Sebastián, el empresario- se puso loco cuando descubrió que habían armado el ring "al revés" y que los rincones de los boxeadores quedaron en una posición distinta que de costumbre: "¡Si se rompe la cábala ustedes tienen la culpa!".
Más tarde sobrevino el KOT de Nicolás Isabella, que sufrió su 2° contraste consecutivo por la vía rápida, lo que -además del desasosiego de Alberto Kesman, que es su padrino pugilístico y lo adora- pone un signo de interrogante sobre su futuro. Y, ya en la madrugada del domingo, apareció la escoba: acorde a lo que Toledo le había advertido a El País luego del pesaje, en el sentido de que "la vez anterior vine sin saber ni que (Herrera) era zurdo", en esta ocasión el argentino empezó a girar de entrada hacia su derecha, tratando de recortar el recorrido y la fuerza de los golpes de izquierda del cerrense y, ya en el 1er round, hubo un par de encontronazos de cabezas bastante duros. No extrañó, entonces, que a los 1`34`` del 2° asalto se registrara -aparentemente- otro choque tras el cual la sangre comenzó a manar de una herida en el arco superciliar derecho del "Combito", generando un desenlace abrupto: la vez anterior un choque de cabezas en el 8° round le provocó un corte al visitante, el juez pidió las tarjetas y Herrera ganó por puntos, pero ahora como el combate no llegó al 4° asalto, la pelea terminó sin decisión, para bronca del público y... ¿alegría de las brujas?