Quedan en EE.UU. temas clave pendientes para acuerdo

Daniel Herrera Lussich | Corresponsal permanente | El País en Washington

Aunque los síntomas generales son favorables, no sólo en Montevideo existen y se han planteado problemas para firmar un posible Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y Uruguay. También en Washington hay escollos no demasiado fáciles de salvar en los ámbitos político y técnico. Altas fuentes de gobierno repiten que los tiempos son "tremendamen-te ajustados" para aprobar un acuerdo por la vía rápida o "fast track", que abre las puertas a la Casa Blanca para elevar una propuesta al Congreso sin dar oportunidad a introducirle modificaciones. El plazo de vencimiento es el 1° de julio del 2007.

Otro punto que todavía no tienen nada claro la cúpula del gobierno americano apunta a las tensas conversaciones de la Ronda de Doha -hasta ahora, sin muchas esperanzas de cambio- que se mantienen en materia de proteccionismo agrícola con la Unión Europea. El resultado que se obtenga en la OMC, si es favorable, es una de las vías que autorizaría a incrementar cuotas de carne y textiles, y rebajas arancelarias en el posible futuro convenio con Uruguay. Pero en la actualidad el terreno más difícil surge ante las próximas elecciones parlamentarias que se celebrarán el 7 de noviembre. Hasta ahora el presidente Bush goza de una mayoría absoluta en ambas cámaras que le permite aprobar los tratados de libre comercio.

Hoy el panorama se presenta bastante sombrío para el oficialismo en materia de sondeos de opinión sobre el resultado electoral. La impopularidad de Bush repercute sobre los candidatos parlamentarios en tal forma que las últimas encuestas los dan perdiendo por una diferencia que oscila entre los 4 y 9 puntos porcentuales. Si los demócratas logran recuperar 15 bancas en Diputados y 6 en el Senado, pasarán a sus manos las mayorías en el Congreso y con ello podría cambiar radicalmente la visión actual republicana, favorable a los convenios comerciales. Además se piensa que no es pecar de pesimistas especular que una nueva mayoría demócrata en Senado y Diputados -cuando las elecciones presidenciales serán en el 2008- no acompañe favorablemente iniciativas de ese tipo presentadas por el presidente Bush.

Es de destacar que los organismos oficiales americanos han visto con buenos ojos los resultados de dos temas que les preocupaban en cuanto a las facilidades de Uruguay para dialogar libremente sobre las condiciones de un convenio comercial. En primer término el "camino abierto o el principio de visto bueno" alcanzado en la interna del gobierno que deja al presidente Tabaré Vázquez y el equipo económico con un mayor campo de maniobra; en segundo lugar la aparente flexibilización lograda en el Mercosur para gestionar acuerdos fuera de la región, luego de la conversación del mandatario uruguayo con el presidente Lula y las posteriores manifestaciones del gobierno argentino.

También se confirmaron las fechas de octubre para las rondas de negociaciones entre los grupos de trabajo de Uruguay y Estados Unidos en Montevideo.

Se nos señalaban seis capítulos para estos diálogos: 1) el referido al aumento de la cuota de carne, hoy situada en 20 mil toneladas, o la rebaja de aranceles de las compras fuera de cuota, situados en 26%; textiles, cueros y análisis de los aspectos sanitarios y fitosanitarios de carne ovina y cerdos, arándanos, entre otros rubros. Por el lado de Estados Unidos, productos alimenticios, pollos de exportación, certificados, etc.; 2) todo el aspecto de servicios; 3) las compras del sector público; 4) La propiedad intelectual, terreno que surge complicado; 5) los asuntos institucionales; y, 6) la cooperación técnica para aspectos concretos, como se ha hecho en el convenio con Perú sobre las pequeñas y medianas empresas y con Chile, sobre un acuerdo paralelo de comercio electrónico.

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