WASHINGTON | AFP
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, conminó ayer al Congreso a apoyar cuanto antes su proyecto de ley que permite "fuertes" interrogatorios a presuntos terroristas de Al Qaeda, al contraatacar una rebelión de legisladores de su partido.
"El Congreso tiene que tomar una decisión (...) ¿Queremos que el programa avance o no? Recomiendo ampliamente lo haga para que nos permita proteger al país", dijo Bush en la Casa Blanca.
Bush resintió una reprimenda que recibió el jueves del comité de servicios armados del Senado, que rechazó su proyecto de ley, y adoptó en cambio un documento de su propia redacción que garantiza mayor protección a los detenidos extranjeros.
Los críticos, incluidos los legisladores del partido republicano de Bush, John McCain y John Warner, advirtieron que el proyecto presidencial podría poner en peligro a los prisioneros de guerra estadounidenses y mellar aún más la reputación estadounidense en esta materia.
¿TORTURA? Bush dijo que los interrogadores estadounidenses deben estar protegidos para evitar el riesgo de ser enjuiciados por crímenes de guerra fuera de los Estados Unidos. Su proyecto de ley busca "clarificar" lo que pueden hacer los interrogadores bajo la Convención de Ginebra.
Pero sus antagonistas aseveran que esa visión conlleva la reescritura de la convención, y quieren que los investigadores acaten las restricciones en cuanto al tratamiento de prisioneros, que se basan en evitar "ultrajes de la dignidad personal".
"¿Qué significa `ultrajes de la dignidad humana`? Ese es un enunciado que está abierto a la interpretación", indicó Bush.
Los críticos de Bush alertaron que técnicas como la simulación de ahogar al preso en agua y la privación del sueño equivalen a torturas.
El gobierno de Bush niega que EE.UU. torture, pero asegura que se requieren interrogatorios "severos" para arrancar de miembros de Al Qaeda información sobre venideros ataques terroristas.
"Al darnos información acerca de planes terroristas, este programa ha salvado vidas inocentes, en otras palabras, es vital", destacó.
GINEBRA. La Casa Blanca fue forzada a recurrir al Congreso luego de que la Corte Suprema decidiera en junio que los tribunales militares de la base naval de Guantánamo, Cuba, violaron la Convención de Ginebra. Bush debió consultar con legisladores sobre el tratamiento a supuestos terroristas.
Por otro lado, Bush respondió con enfado al ser consultado sobre el señalamiento de su ex secretario de Estado Colin Powell, quien advirtió que el mundo comenzaba a cuestionar la moralidad de la "guerra al terrorismo" de Washington.
"No puedo aceptarlo. Es inaceptable pensar que puede haber una comparación entre el comportamiento de los EE.UU. y las acciones de extremistas islámicos que matan mujeres y niños inocentes para lograr su objetivo".
Powell escribió: "El mundo está comenzando a dudar de la base moral de nuestra guerra contra el terrorismo. Redefinir el artículo tres (de la Convención de Ginebra) reforzaría esas dudas".