AP, AFP Y EFE
La visita del papa Benedicto XVI a su Baviera natal puede haber finalizado con un sabor agridulce para el Sumo Pontífice. No tanto por el viaje en sí, sino por sus implícitas expresiones sobre Mahoma, el islam y la jihad (guerra santa), en un momento poco armonioso en las relaciones entre el mundo musulmán y Occidente.
Desde Francia a Kuwait, los musulmanes expresaron su furia. Autoridades gubernamentales, religiosas y feligreses reaccionaron exigiendo una retractación o una disculpa desde el Vaticano. Aún no se han producido manifestaciones como las de principio de año, luego de la publicación de una serie de viñetas sobre el profeta Mahoma en varios medios europeos. En esa oportunidad hubo saqueos a embajadas occidentales, en especial la de Dinamarca, llamadas a la Jihad y boicots comerciales, y mitines de protesta multitudinarios.
Varios analistas consideran que en esta ocasión, la reacción puede ser potencialmente más grave. No se trata de dibujantes dando su versión de Mahoma o el Islam, sino del representante de la Iglesia Católica en todo el mundo, además de un reconocido teólogo. Más leña al fuego de una posible guerra religiosa. Tanto es así que el Vaticano emitió ayer un comunicado para tratar de aplacar los ánimos. En él resalta que lo afirmado por Benedicto XVI, obispo de Roma desde el 19 de abril de 2005, fue una crítica a "la violencia terrorista" y no a la religión musulmana. La divulgación de este mensaje no logró calmar las iras islámicas.
DIALOGO. El discurso de Benedicto XVI en la Universidad alemana de Ratisbona duró poco más de una hora. Del mismo, solo apenas unos párrafos hacían alusión al Islam. Pero fueron los que causaron más conmoción de su "lección doctoral entre fe y razón" a unos 1.500 estudiantes y facultativos el martes.
El Papa citó a un emperador bizantino del siglo XIV, Manuel II Paleologo, en un diálogo que mantuvo con un "persa culto sobre el cristianismo y el islam, y la verdad de ambos".
De acuerdo con el relato del Papa, Paleologo estaba hablando sobre la jihad. "Dijo, y lo cito textualmente, `mostradme qué ha traído Mahoma que fuera nuevo, y allí solo encontraréis cosas malignas e inhumanas, tales como su orden de extender mediante la espada la fe que él predica`".
Benedicto XVI prologó estas palabras calificándolas como "sorprendentemente bruscas" y enfatizó que estaba citando en sus dichos al emperador bizantino, tal vez consciente de las susceptibilidades que arroja el tema.
IRA. "Ignorante", poseedor de una mentalidad "digna de la Edad Media", llamador a unas nuevas "Cruzadas", líder de la categoría de "Hit-ler y Mussolini". Estas son algunas de las diatribas dirigidas al Papa desde el mundo islámico.
Sus palabras provocaron un efecto sorprendente: unir a sunitas y chiitas en el destinatario de sus iras. Para la Comisión de Ulemas Musulmanes, sunitas iraquíes, las palabras de Benedicto XVI "incitan al terrorismo" al darle "a las tropas de Estados Unidos un pretexto para seguir matando a los mahometanos".
Para el ayatollah Ahmad Jatami, uno de los más destacados clérigos chiitas en Irán, la declaración del Papa no es más que "una prueba de su ignorancia sobre la tolerante religión islámica". El también chiita Mohamad Husein Fadlalah, importante autoridad religiosa libanesa, le instó a disculparse "en persona".
Ayer fue el día de oración sagrado para los musulmanes. En mezquitas de todo el mundo se repudiaron las expresiones papales. También se concentraron cientos de personas en manifestaciones, llegando a exigir la retirada de los embajadores del Vaticano en los países islámicos. En los estados occidentales, también hubo expresiones de rechazo en las colectividades.
Incluso las protestas provinieron de los gobiernos. El parlamento de Pakistán aprobó ayer una resolución en la que exigió una "retractación" del Papa. A falta de ella, el Vaticano confeccionó un comunicado que insiste en una "mala interpretación" de lo afirmado por Benedicto XVI.
El Papa "no tenía en absoluto la intención de hacer un estudio en profundidad sobre la Jihad ni sobre el pensamiento musulmán, y aun menos ofender la sensibilidad de los creyentes musulmanes", precisaba el texto. "Lo que es importante para el Papa es rechazar en forma clara y radical toda motivación religiosa de la violencia", añadió Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede.
TEMOR. La analista Diaa Rashwan es experta en extremismo islámico. Cree que con el antecedente de febrero, unas expresiones como las de esta semana, provenientes del Papa, no hacen presagiar nada bueno.
"Hasta ahora solo ha habido reacciones públicas de figuras políticas o religiosas, además de conatos de manifestaciones", expresó. "Pero no soy nada optimista en cuanto a lo que puede ser la reacción del público en general, sobre todo porque el Vaticano no se ha retractado".
frases
"Benedicto, el autor de estos comentarios desafortunados e insolentes, pasará a la historia por sus palabras... en la misma categoría de líderes como Hitler y Mussolini. (Sus comentarios son) El resultado de una crasa ignorancia, una mentalidad oscura proveniente de la oscuridad de la Edad Media. El pobre nunca se benefició de las reformas en el mundo cristiano". Salih Kapusuz, alto dirigente del oficialista partido islamista turco.
"El Papa Benedicto XVI ha dicho y repetido que el asunto del diálogo entre las culturas y las religiones es uno de los puntos cruciales de esta era". Dominique Mamberti, canciller vaticano.
"Queremos que el Papa exprese disculpas a los musulmanes porque ha agredido contra nuestra religión sin ningún motivo". Yusef Al Qaradaui, jefe de la Liga Mundial de Sabios Islámicos.
"Pedimos a los amigos musulmanes de buena voluntad que lean por entero el discurso del Papa antes de pronunciarse". Paul Paupart, encargado del diálogo interreligioso del Vaticano.
"Hablando de Mahoma y el Corán, el Papa violó un tabú. Las religiones pueden hablar entre ellas de paz o ética, pero no de los textos sagrados del otro, porque ello provoca una reacción inmediata. Sus frases demuestran su hostilidad al relativismo religioso y demuestran creencia que sólo el cristianismo es la plena verdad". Renzo Guolo, sociólogo italiano.