ABI JAAD Y MADRID | AFP, AP, ANSA Y EL PAIS DE MADRID
Teofulus Traoue de Malí y el marroquí Said Maarouf tenían el mismo sueño e iniciaron el mismo camino. Pero sus destinos fueron muy distintos. Teofulus pagó cerca de mil euros para viajar en una minúscula patera por 13 días hasta llegar a Canarias; tras pasar por innumerables albergues consiguió, acción de una ONG mediante, un apartamento en Madrid. Las noticias que llegan desde su casa no son las mejores: su esposa Aoua le dijo, hace dos semanas, que uno de sus hijos había muerto por una enfermedad que no le supo explicar. En la capital española, debe levantarse a las 4.30 para conseguir una plaza como peón de la construcción en alguna de las obras que lo requieren. No tiene papeles, ha "alquilado" algunos. Pese a todo eso, no piensa volver hasta que ahorre una suma de dinero que le permita conseguir "una casa enorme, un coche y poder ser un gran patrón".
Por su parte, un mes después de haber partido, Said volvió a su Marruecos natal en un féretro. Acuciado por la vida lenta, rodeado de pobreza, una tediosa burocracia, cabras y calles sin pavimentar, pagó 3.800 dólares y fue en busca de una vida con teléfonos celulares y vehículos, como las que ya tenían sus cuatro hermanos que estaban en Europa. Pero su cadáver fue encontrado flotando cerca de la costa española de Tarifa, un paraíso surfista. Estaba tan hinchado que sus familiares debieron reconocerlo por sus cabellos. Su funeral fue el cuarto, por el mismo motivo, que se ha visto en la ciudad marroquí de Abi Jaad en una semana.
En las Islas Canarias, este año está siendo récord en llegada de inmigrantes africanos indocumentados y el último mes ha sido el peor en este reflejo de crisis humanitaria: 23.901 clandestinos en lo que va del año y más de 10.700, en el último mes.
NO HAY MAS TRABAJO. En los últimos días, España ha endurecido el tono en lo relativo a la inmigración ilegal. El secretario de Organización del Partido Socialista Español (PSOE), número dos de la colectividad oficialista, José Blanco, afirmó ayer que "el mercado de trabajo (español) ya absorbió todo lo que podía".
De esta manera dejó claro que no habrá un nuevo proceso de regularización de inmigrantes ilegales, similar al ocurrido el año pasado, y que no será admitido su ingreso al mercado laboral.
Según Blanco, en España hoy hay 800 mil inmigrantes irregulares, aunque ONGs hablan de más de un millón.
"La inmensa mayoría de estas personas tendrán que ser expulsadas", afirmó el dirigente, que rechaza la existencia de un sentimiento de "xenofobia" en su país, aunque sí de "preocupación" por las llegadas masivas, que han roto todos los récords en las últimas cinco semanas en el archipiélago de las Islas Canarias.
Sin embargo, el 89% de los españoles piensa que "están llegando demasiados inmigrantes", según encuesta de la Cadena Ser.
El gobierno descartó nuevas regularizaciones después que el vicepresidente de la Comisión Europea, Franco Frattini, dijera a principios de mes que "dar papeles sin luchar contra el trabajo ilegal tiene un claro efecto llamada".
Para la oposición en España, encabezada por el Partido Popular (PP), el "efecto llamada" ya se dio en los hechos cuando se produjo el "irresponsable" Proceso de Normalización de 2005, que regularizó la situación de casi 600 mil inmigrantes ilegales.
caos. Al sur de Tenerife, una comisaría ubicada en Playa de las Américas es testigo del caos migratorio. Tres policías son los custodios de 1.200 africanos que han llegado en los últimos días.
Todos los inmigrantes ostentan un número escrito con lapicera en su ropa, que hace las veces de documento de identidad. Reciben agua y sandwiches tres veces al día. Hacinados, mal vestidos y alimentados, hinchados por el agua salada, esperan su turno para ser trasladados a otros centros de internamiento. Provienen de Senegal, Mauritania, Gambia, Cabo Verde o Guinea.
"Estamos desbordados, ya no podemos más, no sé qué haremos si siguen viniendo", confiesa uno de los policías.
Tras 40 días -o antes- son puestos en libertad con una orden de expulsión en la mano. Esto les impediría a los ilegales conseguir trabajo, algo que no siempre se cumple, para beneficio de casos como el de Teofulus.
datos
Actualmente hay 7.309 inmigrantes ilegales retenidos en las Islas Canarias. Desde el primero de enero, los arribos ascienden a 23.901. En agosto arribaron 6.080 subsaharianos en cayucos (precarias embarcaciones de madera o fibra de vidrio). Este "récord" podría quebrarse, ya que en lo que va de setiembre ya han llegado 4.683.
El récord histórico, ya vapuleado, es de 2002 donde se reportaron en Canarias 9.929 llegadas de indocumentados.
Tras un plazo de 40 días son trasladados a la península ibérica o repatriados a su país de origen. En el primero de los casos no hay un seguimiento que permita saber si son expulsados a sus naciones.
Desde 2002, más de 4.500 cadáveres han sido encontrados en las aguas del estrecho de Gibraltar. Todos son africanos intentando llegar a Europa.
En otras vías de acceso a España, los aeropuertos, han sido interceptadas y repatriadas 8.446 personas en lo que va del año, la mayoría latinoamericanos.