La fisión ocurre cuando un átomo de uranio (U-235) absorbe un neutrón; el fenómeno se da al separarse el núcleo en dos nuevos elementos, diferentes del original. Lo extraordinario de esta experiencia físico química consiste en el desprendimiento de dos neutrones que eran parte del núcleo original. Cuando estos neutrones salen disparados con enorme energía cinética, chocan con núcleos de U-235 y de ese modo generan una reacción en cadena. La fisión del átomo es como tirar una carambola imparable: se dispara una bola y golpea a otras dos y cada una de las golpeadas golpea a su vez a otras dos más y así sucesivamente, acumulando mayor fuerza, cada vez.
La fusión (por si fuera poco la fisión) es más que eso; es el primer eslabón en la serie de la vida. La fusión se da en naturaleza, pero muy lejos, en el seno nuestra estrella, el Sol. Del Sol proviene la luz y el calor y la energía que nos llega atravesando el espacio; sin esa radiación no hubiera habido vida en un planeta helado.
La fusión solar es el mayor fenómeno físico químico, nuclear; trasmuta la materia. A partir de átomos de hidrógeno se crea helio (que es otro elemento) y en medio de ese cambio sustancial, se desprende una cantidad colosal de energía; muchísima más energía que durante la mera fisión del átomo. (la fórmula de Einstein mide el fenómeno) Justamente, lo interesante de la transmutación no es la obtención de helio, lo que deslumbra es la liberación de inmensas cantidades de energía.
El problema tecnológico consiste pues en alcanzar el modo de llegar a temperaturas y presiones extremas, similares a las que se dan en el Sol, pero en la Tierra. Este procedimiento técnico debe cumplir además una segunda exigencia: enlentecer la liberación de la energía, de modo tal que en vez de explotar y destruir su entorno, se pueda aprovechar el calor para mover máquinas, que fue en definitiva, la novedad que cambió la economía del mundo: la llamada "revolución industrial" del siglo XIX.
Ahora pues, así como dominamos los reactores nucleares, ahora la humanidad ya sabe cómo instalar un pedazo de Sol en la Tierra… por una millonésima de segundo. Pero podemos hacerlo.