Jorge Da Silveira
La profesión de empresario en el fútbol no sólo es lícita. Es necesaria.
El empresario (o contratista) es un especialista que puede por tanto facilitar los negocios que se realizan en ese ámbito.
En la profesión, como ocurre en las demás, hay gente que procede bien, otra que lo hace mal, haraganes, trabajadores, eficientes, ineficientes, correctos, prepotentes, honestos y deshonestos.
La manera de negociar cambió mucho en los últimos años. Antes, el empresario llevaba un porcentaje del 10% sobre el monto de la transferencia. Luego Casal dijo que para él era el 20%. Más tarde se comenzó a comprar los pases a los clubes para luego negociar a los jugadores. Si en algún caso no se pudo colocar al futbolista, en la gran mayoría se generaron enormes diferencias entre el precio de venta y el de compra, que depararon grandes ganancias a los empresarios. Comenzó así el tiempo de los clubes muy pobres y los empresarios multimillonarios en dólares.
Se dice que en muchos casos hay responsabilidad de la dirigencia. Se dan casos de abuso de poder económico, a los que se suman denunciados casos de prepotencia para con los dirigentes de personas pertenecientes al grupo Casal, al grupo Bentancourt y del propio Fonseca.
Son muy pocos los dirigentes que hasta ahora respondieron con firmeza.