"Siempre te chorean acá, qué lo parió". Francisco Salomón, técnico de Rocha que ayer tuvo que dirigir desde la platea por estar suspendido, tiró la frase apenas cruzó el umbral de la puerta que divide la tribuna del camarín.
Más atrás empezaron a llegar los futbolistas, con caras de contrariedad y no sólo por la derrota, sino por sentirse perjudicados por el árbitro Fernando Falce. "Hubo tantas protestas por las dudas que generaron en la cancha las jugadas de gol de Peñarol en las que quedaron futbolistas muy solos, por más que ahora en el vestuario nos digan que estaban habilitados", comentó a El País el capitán rochense, Martín González. "Y en el cuarto gol le pega la pelota en la mano a un jugador de Peñarol y le queda servida al que hace la chilena. Creo que con el brazo cortó la trayectoria de la pelota y por eso se debería haber cobrado mano", añadió. "Esos pequeños detalles marcan muchas cosas porque estábamos 3 a 2, quedaba mucho tiempo y por ahí podíamos empatarlo", explicó.
González reveló haberse ido "muy molesto" no tanto con el resultado, sino "por las distracciones defensivas que tuvimos. Lo habíamos conversado que a Cardoso, que lo conocemos porque fue compañero nuestro hasta ha-ce poco tiempo, no lo podíamos dejar solo. Lo hicimos tres veces, nos convirtió y en 10 minutos un partido que lo teníamos bastante controlado lo pasamos a perder", sostuvo el volante esteño. Y añadió: "Es cierto que ganamos mucho en el área de Peñarol por arriba, pero también nosotros perdimos en la nuestra. Y quienes lo pagamos más caro fuimos nosotros, porque metimos dos pelotazos en el palo y ellos las mandaron adentro. En el Centenario y ante un grande no podés dar ese tipo de ventajas".