La franja de Gaza, aislada y cada vez más ganada por la anarquía

| Un millón y medio de palestinos viven entre el caos y montañas de escombros en una zona atacada

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AFP

Franja de Gaza | THE ECONOMIST

En su edición de ayer, el diario británico The Independent aseguró que hay 1.500.000 palestinos prisioneros en una de las zonas más populosas del mundo. Se refería a los palestinos de la franja de Gaza, una región empobrecida que desde hace 10 semanas está bajo asedio militar y bloqueo económico de Israel.

Los resultados de esos tres meses bajo presión israelí en Gaza, son notorios. Grandes montañas de escombros se apilan en las esquinas. Muchas tiendas están cerradas; los mercados lucen alicaídos; se terminaron los embotellamientos.

Uno se encuentra con las ruinas de un puente o una casa con la evidencia del atropello de un tanque. Con las plantas de energía aún apagadas por un ataque israelí, la ONU estima que las familias en las áreas urbanas consiguen de seis a ocho horas de electricidad (importada) y dos o tres horas diarias de agua potable.

Los nervios se crispan en medio de un verano agobiante. Las agencias de ayuda destacan un aumento sustancial en el costo de los alimentos y en las tasas de enfermedades y stress psicológico.

Ese es el precio que están pagando el millón y medio de palestinos de la zona por elegir a Hamas en enero para que dirija una Autoridad Palestina, que ha estado bajo un boicot económico por la terca negativa del movimiento islámico de reconocer formalmente a Israel, y por las acciones de los militantes que secuestraron a Gilad Shalit, un soldado israelí, en junio.

Los militantes continuaron lanzando hacia Israel cohetes caseros, conocidos como Qassam. No han matado a nadie en 13 meses pero la operación israelí, con el nombre de "Lluvias de verano", mató a 230 palestinos, incluyendo a 60 niños, sin ningún daño notorio en las actividades de los militantes.

Como resultado de eso, la oposición popular a Hamas está creciendo. Cerca de un tercio de la población se gana el pan gracias a la Autoridad Palestina, que no ha pagado los salarios en los últimos seis meses, por culpa del embargo.

El 2 de septiembre, los funcionarios públicos comenzaron una huelga general. Las escuelas cerraron; los hospitales sólo atienden emergencias. Pistoleros al servicio de Hamas han estado amenazando y golpeando a los huelguistas, mientras que hombres de Fatah, la oposición, ha usado tácticas similares para que los huelguistas no cedan.

Hamas acusa a Fatah, el grupo del difunto Yasser Arafat, de incentivar la huela pero eso sólo es parcialmente cierto; después de meses de presión muchos palestinos están genuinamente divididos entre respaldar a su gobierno democráticamente elegidos y salvar sus vidas.

Todo indicaría que el boicot a la Autoridad Palestina, creado para sacar a Hamas del poder, está dando resultados.

Las conversaciones entre Fatah y Hamas por un gobierno de coalición estuvieron congeladas durante semanas, pero ahora están avanzando. Pero la desintegración de la Autoridad Palestina y la debacle de la estructura social, hacen imposible a cualquier autoridad imponer el orden.

De acuerdo a un organismo oficial, la Comisión Independiente Palestina de Derechos Ciudadanos, la violencia entre palestinos -desde disputas personales a la ejecución de colaboracionistas- mató a 400 personas en 2003, 2004 y 2005.

Este año, hasta el 29 de agosto, ya hubo 199 muertes, 142 de ellas en Gaza. Alguna de la violencia es entre Hamas y Fatah, o entre las cada vez más divididas facciones de Fatah. La violencia entre clanes también crece.

Un puñado de grandes clanes, de hasta decenas de miles de personas, y una gran cantidad de pequeños clanes están surgiendo y afianzándose en varios puntos de Gaza.

Un clan raramente depende de un partido político, así que mientras el poder político se debilita, la gente va a los clanes a pedir protección. Los últimos meses han estado plagados de combates entre los grandes clanes.

Una gran disponibilidad de armas ha aumentado la violencia: disputas que antes se arreglaban a los puños ahora se resuelven con matanzas. La ley y el orden se derrumban, el desempleo crece, y una gran cantidad de jóvenes aburridos, armados y descontrolados, asuelan las calles.

El caos en Gaza tiene amplias consecuencias. Los jóvenes armados son fáciles de reclutar por las facciones militantes para lanzar ataques, incluso terroristas, contra Israel. Las facciones también se han estado fragmentando por lo que es difícil para Fatah y Hamas controlarlos.

Ambos grupos alimentan el desorden con sus peleas por el poder de la Autoridad Palestina. Hasta ahora los esfuerzos de la Unión Europea para hallar un camino que lleve Hamas a negociar con Israel y reconocerlo y acepten otras precondiciones, siguen sin concretarse.

Haniyeh anuncia gobierno de unidad

Gaza - El premier palestino, Ismail Haniyeh, confirmó ayer que Hamas seguirá en el gobierno y "están avanzando en forma seria" los contactos con el presidente Mahmoud Abbas (Abu Mazen) para la formación de un gobierno de unidad nacional.

El primer ministro, citado por la agencia de prensa palestina Maan, excluyó que Hamas pueda renunciar a tener a su cargo el gobierno "a pesar de las presiones políticas y un estado de sitio sin precedentes impuesto a los palestinos".

En una entrevista que le realizó ayer la agencia de prensa palestina Ramattan, el premier confirmó que la base de un futuro gobierno de unidad nacional no será la plataforma política de Hamas sino el Documento de Unidad Nacional conocido también como "Documento de los prisioneros".

Este texto elaborado en mayo, de 18 puntos, que no cita explícitamente la existencia de Israel, confirma que el objetivo de los palestinos es crear un estado independiente y ratifica el Derecho del regreso de millones de refugiados. ANSA

Cifras

Después del secuestro de Gilad Shalit por militantes palestinos el 25 de junio, Israel lanzó una ofensiva militar y un bloqueo de Gaza. El diario británico The Independent puso en cifras estas 10 semanas de acciones.

De los 1,3 millones de habitantes, 33% vive en campos de refugiados.

Han muerto más de 260 palestinos, incluyendo 64 niños y 26 mujeres. Murió un soldado israelí y 26 fueron heridos.

1.200 palestinos resultaron heridos, incluyendo 60 con amputaciones. Un tercio de las víctimas ingresadas a hospitales son niños.

Aviones israelíes realizaron 250 raids sobre Gaza, alcanzando dos estaciones de energía y dos ministerios.

La ONU estima que los daños a las infraestructuras palestinas alcanzan los dos mil millones de dólares.

Al menos 120 edificios, incluyendo casas, talleres e invernaderos fueron destruidas y 160 dañadas por las fuerzas israelíes.

El grupo israelí de derechos humanos, B`Tselem informó que 76 palestinos, 19 niños entre ellos, murieron en acciones israelíes, sólo en agosto. El grupo dice tener evidencia de que al menos 53% no estaba participando en las hostilidades.

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